Editor: Esdras Mendoza Rios

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Un hombre Santo pero…endeudado

Toda nuestra vida está basada en principios, si yo pierdo uno de esos principios, ese principio puede afectar la ejecución de otro o de otros principios en mi vida, son algo así como unas fichas de dominó cuando se colocan una seguida de otra y luego se desploma la primera y todas las subsecuentes van cayendo una a una, a esto se le conoce como “El Efecto Dominó”. La vida humana es una cadena de factores, que no se pueden aislar unos de otros, esto es, todo lo que hacemos repercute en otros factores dependiendo de la decisión que tomemos.

Hay personas que intentan aislar algunos factores de sus vidas, por ejemplo, me he topado con hermanos que me dice: “Mire yo intento buscar a Dios, estoy bien en mi ministerio, en el trabajo, pero…a mi familia no sé que nos está pasando”, “Estoy bien con el dinero, con mi familia pero con mis amigos no estoy bien”, “Estoy bien con mi familia, con mi trabajo pero tengo problemas de dinero”.

¿Se dan cuenta? Si afecto un área de mi vida,  esto me va afectar en la totalidad. Los médicos ahora están hablando de medicina integral, lo que dicen es: para tratar sus problemas físicos, déjeme conocer como esta su hogar, sus sentimientos, sus emociones, sus pensamientos, porque ya se ha demostrado que lo que el cuerpo a veces refleja está conectado quizá no con algo físico pero si con algo emocional o peor aun con algo espiritual.

La vida humana es una cadena de factores, que no se pueden aislar unos de otros, hoy vamos a estudiar a un hombre que era bueno, fiel, entregado pero…había un factor en su vida que se había perdido.

2 Reyes 4
El aceite de la viuda

1 La viuda de un miembro de la comunidad de los profetas le suplicó a Eliseo:
—Mi esposo, su servidor, ha muerto, y usted sabe que él era fiel[a] al Señor. Ahora resulta que el hombre con quien estamos endeudados ha venido para llevarse a mis dos hijos como esclavos.  2 — ¿Y qué puedo hacer por ti? —le preguntó Eliseo—. Dime, ¿qué tienes en casa?
—Su servidora no tiene nada en casa —le respondió—, excepto un poco de aceite.
3 Eliseo le ordenó:
—Sal y pide a tus vecinos que te presten sus vasijas; consigue todas las que puedas.4 Luego entra en la casa con tus hijos y cierra la puerta. Echa aceite en todas las vasijas y, a medida que las llenes, ponlas aparte.
5 En seguida la mujer dejó a Eliseo y se fue. Luego se encerró con sus hijos y empezó a llenar las vasijas que ellos le pasaban.6 Cuando ya todas estuvieron llenas, ella le pidió a uno de sus hijos que le pasara otra más, y él respondió: «Ya no hay.» En ese momento se acabó el aceite.
7 La mujer fue y se lo contó al hombre de Dios, quien le mandó: «Ahora ve a vender el aceite, y paga tus deudas. Con el dinero que te sobre, podrán vivir tú y tus hijos.»

Ahora bien, veamos algunos aspectos del pasaje de estudio:

La biblia dice que la esposa de un siervo de Dios…no era una persona sin conocimiento de Dios, era un siervo de Dios, era un líder, la biblia dice: “La viuda de un miembro de la comunidad de los profetas” y llego esta mujer gimiendo, llorando con desesperación, hay muchas esposas de hombres que aun sirviendo al señor, que están llorando por dentro, no tienen ni a quien ir para contar sus problemas, y muchos de los problemas que ellas tienen en casa se deben a la mala admistracion del dinero.

Este hombre según se ve era un hombre importante al servicio de Dios y era un hombre fiel, era temeroso y constante, pero como a todos nos va  a pasar algún día, este hombre murió y ahí se empiezan a mostrar los problemas que generó, y uno de ellos es que este hombre se había endeudado.

La deuda no solo me esclaviza a mí en vida, sino a mi cónyuge cuando me muera, .ella dice: “mi esposo ha muerto y los acreedores han venido” Estamos llamados para ser una bendición en vida, y una prolongación de esa bendición después de mi muerte ¡Jamás! Una maldición, un factor determinante en la vida de toda mujer es la búsqueda de seguridad, no de riquezas, sino de seguridad, toda mujer anhela sentirse segura. Y esta mujer perdió su seguridad con la muerte de su esposo.

Noten también, que la deuda esclaviza a mis descendientes…no solo a mi esposa sino también afecta a mis hijos, “Ahora resulta que el hombre con quien estamos endeudados ha venido para llevarse a mis dos hijos como esclavos” tus malas acciones pueden derivar en mantener esclavos también a tus hijos, había una costumbre en ese tiempo que si yo tenía una deuda y me moría y tenía hijos varones, estos pasaban a ser de mi propiedad hasta que la deuda quedara saldada. Que tragedia, la esperanza de esta mujer estaba en la fuerza de trabajo de sus hijos, pero si le eran quitado, su situación se volvía terrible, se le acababa su fuente de provisión. Al morir este hombre así, le dejo 4 problemas a la familia, en primer lugar un problema familiar porque él murió, en segundo lugar dejo un problema económico porque la familia quedo endeudada, tercer problema, un problema social, porque sus hijos se volverían esclavos, y un cuarto problema fue un problema ministerial, porque le aseguro que sus hijos no iban a querer después servir a Dios, me he topado con hijos de líderes que no desean servir a Dios por las malas experiencias que han vivido en sus hogares, no tanto porque ese hombre o esa mujer hayan servido a Dios, sino porque no fueron buenos administradores de los recursos que Dios les dio. (más…)

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¡El cielo es real!

Aquellos humanos que han pasado por experiencias de muerte,  al regresar a la vida son completamente diferentes. En su libro “El cielo es real“,  Todd Burpo relata el testimonio de su hijo Colton después de una experiencia de muerte- (El libro está en la parte superior de la lista de The New York Times Bestseller).

Todd y Sonja Burpo, los pastores de una pequeña iglesia en Imperial, Nebraska, estaban de visita en Colorado con su hijo de 3 años de edad, llamado Colton, cuando comenzó a quejarse de un dolor de estómago. Parecía que tenía su apéndice inflamada, pero  lo dieron de alta del hospital con rapidez. Pero dos días después el dolor y la fiebre regresaron al cuerpecito de Colton y al llevarlo de nuevo al hospital esta vez tuvo que ser operado de emergencia pues se descubrió que el apéndice se había reventado unos cinco días antes. Esta vez la vida de Colton pendía de un hilo y en medio de la crisis el médico anunció a los padres que la vida del niño estaba en riesgo. Todd y Sonja no podían hacer otra cosa que no fuera orar.  El médico le informó a Todd y a Sonja que por un momento perdieron al niño mientras estaba en medio de la operación, pero lograron estabilizarlo. Después de un par de cirugías y una difícil recuperación, el niño se recuperó.

Cualquiera podría pensar que es una historia común y corriente; miles de niños en el mundo son sometidos a cirugía diariamente. Pero aunque la historia de Colton parezca común y corriente no lo es; porque al irse recuperando de los estragos de las operaciones, los padres del niño se dieron cuenta de que algo había sucedido en el alma de Colton… Estaba callado, pensativo, con una dulzura inusual…

Un día cuatro meses después de haber salido del hospital, Colton iba con sus padres en el automóvil en el asiento tracero. Iba callado, pensativo, miraba con nostalgia el cielo. Después de un largo silencio dijo: “Mamá, cuando llegue al cielo los ángeles me cantaron”. El comentario fue casual pero muy serio. Todd y Sonja no entendía, pero algo dentro les decía que su hijo tenía mucho que decirles. Así que comenzaron a hacerle preguntas; guardaban en sus corazones todo lo que su hijo les decía. Cada día, parecía que la memoria de Colton se refrescaba y hablaba de su estadía en el cielo con más precisión.

Pero un día mientras desayunaba, de forma casual, Colton le dijo a su mamá: “Mamá, cuando estuve con los ángeles allá arriba conocí a mi  hermana”.

     Sonja se sorprendió de que el niño dijera algo así, porque ella y Todd nunca le había dicho sobre el doloroso aborto involuntario que ella  había tenido antes de que Colton naciera.  Sonja le preguntó a su hijo quién le había dado esa información acerca de su hermanita y para su asombro, Colton respondió:

– “Ella misma, mamá… Ella me dijo mientras estaba en tu vientre antes de nacer había muerto. Al verme comenzó a darme abrazos, y me dijo que se alegraba tener a alguien en su familia allí“.

Ya no tenían duda, su hijo Colton había estado en el cielo; y había visto cosas extraordinarias que no solo cambiaron su vida, sino la vida de todo aquel que escucha su testimonio; porque la experiencia de ese niño le grita al mundo que el cielo sí es real…

El cielo y el infierno están en otra dimensión, pero son muy reales. Ese conocimiento debe hacernos vivir la vida de otra forma… Por eso, les recomiendo que oremos como el salmista:

Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.”; “Señor, hazme saber mi fin, y cuál es la medida de mis días, para que yo sepa cuán efímero soy. – Salmo 90:20; 39:4

Por: Griselle M. Trujillo    gtrujillo913@gmail.com

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