Editor: Esdras Mendoza Rios

Entradas etiquetadas como ‘santo’

La culpa

culpa

Una de las motivaciones erróneas para cambiar. La Culpa.

La culpabilidad no puede tomar el lugar de la obra del Espíritu Santo en nuestra vida. Funciona aparentemente, pero su influencia y efectos es temporal, al rato ya estamos en la misma condición, por haber vuelto a hacer lo mismo que antes. Sólo cuando te presentas en el altar del sacrificio de todo lo que eres y de todo lo que debes, es cuando empieza a llevarse a cabo la verdadera transformación de la mente y corazón.

Lo único que tiene poder para transformar y cambiarnos de adentro para fuera y transformar nuestro corazón, es el evangelio. Necesitamos arrepentirnos, necesitamos venir a Cristo, necesitamos el fruto del Espíritu Santo para transformarnos de tal forma que brote ese amor que nos va a motivar a hacer lo que no podemos hacer de ninguna otra forma. Esa motivación es la correcta. ¿Cuál es entonces? Si, El Amor que brota en nosotros por medio del Espíritu Santo.

Imagen

Santidad

Para una frase BN

Santidad – iniciando su interpretación…

La santidad, al igual que el amor o la belleza, es un concepto o una idea que concibe la mente. Es más difícil describir algo que no podemos tocar, ver, saborear, oler o escuchar. Puesto que es difícil definir con precisión el amor romántico, algunos lo confunden con atracción física, capricho o aun simpatía. Sin embargo, la mayoría de las personas estarían de acuerdo en que hay ciertas características que distinguen al amor verdadero de estas falsificaciones.

Muchos hemos escuchado decir que “la belleza está en los ojos del que mira”. La belleza es difícil de definir porque, hasta cierto punto, es asunto de gusto. La belleza es a veces un asunto de opinión meramente subjetiva. Es imposible decir quién tiene la razón o quién está equivocado al respecto.

Existen diferentes opiniones en cuanto a la belleza porque también existen diferentes valores. Algunas personas consideran “bello” un automóvil basándose en el estilo. A otros les impresiona más el nombre del modelo, lo económico en cuanto a la gasolina, la aceleración, lo seguro que es, o lo confortable. Otros juzgan la belleza del auto por su precio. Lo mismo ocurre con la gente. A algunos les impresionan las características externas; a otros, el carácter interno.

Las palabras a veces nos desvían cuando juzgamos valores. El asesinato es “el acto de quitar la vida con premeditación y alevosía” a otro ser humano. Nadie diría: “Ese asesinato fue justificado”. Nuestros valores morales influyen en las palabras que escogemos.

Podemos suponer que el Dios único y verdadero, quien inspiró la Biblia, debe tener una idea precisa de lo que quiere decir con el término “santidad”. Sin embargo, debemos admitir que El no escogió definirla uniformemente y sin ambigüedad en la Biblia. Diferentes autores bíblicos parecen utilizar el término en formas ligeramente variadas. Tal vez sea porque santidad es un concepto abstracto. Quizá sea porque recalcaron diferentes aspectos de una realidad demasiado compleja como para entenderla desde una sola perspectiva. Tal vez sea porque vivieron en diferentes épocas, en diferentes lugares y en distintas situaciones sociales. (más…)

El carácter de un hombre santo

Job 1:1-5

Por: Pastor Ariel Perez G.

 “Había una vez, en cierto país llamado Uz, un hombre muy bueno y honrado. Siempre obedecía a Dios en todo y evitaba hacer lo malo. Se llamaba Job. Era el hombre más rico en la región del este. Tenía siete hijos y tres hijas, y  muchos esclavos a su servicio. Además, era dueño de siete mil ovejas, tres mil camellos, mil bueyes y quinientas asnas. Los hijos de Job hacían grandes fiestas, y siempre invitaban a sus tres hermanas para que comieran y bebieran con ellos. Eran tantas las fiestas que hacían, que se iban turnando entre ellos. Después de cada fiesta, Job llamaba a sus hijos y celebraba una ceremonia para pedirle a Dios que les perdonara cualquier pecado que pudieran haber cometido. Se levantaba muy temprano y le presentaba a Dios una ofrenda por cada uno de sus hijos. Job hacía esto pensando que tal vez sus hijos podrían haber ofendido a Dios o pecado contra él. Para Job, esto era una costumbre de todos los días” (BLS).

 INTRODUCCIÓN:

 La Escritura nos presenta una sección narrativa de un hombre de carácter recto, intachable, que temía a Dios y apartado del mal, que vivía en la región de Uz, fuera del territorio de Israel. Quien gozaba de gran prosperidad, rodeado de una familia numerosa, hasta que de la manera más imprevista se vio sometido a una prueba terrible: perdió todos sus bienes, se quedo sin hijos y contrajo una horrible enfermedad. Y en medio de todas sus
desgracias no dejó de bendecir el hombre de Dios (1:21).

 Sufrir cuando pecamos tiene mucho sentido porque decimos que eso es justo. Pero pensar
en el sufrimiento de los justos, naturalmente se cataloga como algo inmerecido.
En este relato pareciera que Dios está abandonando e  ignorando porque no se ve respuesta de Dios alguna, más bien pareciera como si Dios se rehúsa a responderle y a defender su causa.

 El sufrimiento de Job era por todos lados, físico, emocional, pero también espiritual, pese a su vida espiritual que mantenía hacia Dios. Sin embargo al final de la historia se ve que Dios muestra su justicia dándole muchas más grandes bendiciones. El sufrimiento no es absurdo. Tiene su sitio y su sentido en el proyecto y en el misterio de Dios, para con el hombre. Ante esta situación cabe hacernos una pregunta: ¿Cómo mantener un carácter santo, ante las circunstancias de la vida? Ante esta pregunta la Biblia tiene la respuesta.

 I.- EN LO ESPIRITUAL (V.1)

 Analicemos el carácter de este hombre santo, desde la perspectiva de su vida: (más…)

Un hombre Santo pero…endeudado

Toda nuestra vida está basada en principios, si yo pierdo uno de esos principios, ese principio puede afectar la ejecución de otro o de otros principios en mi vida, son algo así como unas fichas de dominó cuando se colocan una seguida de otra y luego se desploma la primera y todas las subsecuentes van cayendo una a una, a esto se le conoce como “El Efecto Dominó”. La vida humana es una cadena de factores, que no se pueden aislar unos de otros, esto es, todo lo que hacemos repercute en otros factores dependiendo de la decisión que tomemos.

Hay personas que intentan aislar algunos factores de sus vidas, por ejemplo, me he topado con hermanos que me dice: “Mire yo intento buscar a Dios, estoy bien en mi ministerio, en el trabajo, pero…a mi familia no sé que nos está pasando”, “Estoy bien con el dinero, con mi familia pero con mis amigos no estoy bien”, “Estoy bien con mi familia, con mi trabajo pero tengo problemas de dinero”.

¿Se dan cuenta? Si afecto un área de mi vida,  esto me va afectar en la totalidad. Los médicos ahora están hablando de medicina integral, lo que dicen es: para tratar sus problemas físicos, déjeme conocer como esta su hogar, sus sentimientos, sus emociones, sus pensamientos, porque ya se ha demostrado que lo que el cuerpo a veces refleja está conectado quizá no con algo físico pero si con algo emocional o peor aun con algo espiritual.

La vida humana es una cadena de factores, que no se pueden aislar unos de otros, hoy vamos a estudiar a un hombre que era bueno, fiel, entregado pero…había un factor en su vida que se había perdido.

2 Reyes 4
El aceite de la viuda

1 La viuda de un miembro de la comunidad de los profetas le suplicó a Eliseo:
—Mi esposo, su servidor, ha muerto, y usted sabe que él era fiel[a] al Señor. Ahora resulta que el hombre con quien estamos endeudados ha venido para llevarse a mis dos hijos como esclavos.  2 — ¿Y qué puedo hacer por ti? —le preguntó Eliseo—. Dime, ¿qué tienes en casa?
—Su servidora no tiene nada en casa —le respondió—, excepto un poco de aceite.
3 Eliseo le ordenó:
—Sal y pide a tus vecinos que te presten sus vasijas; consigue todas las que puedas.4 Luego entra en la casa con tus hijos y cierra la puerta. Echa aceite en todas las vasijas y, a medida que las llenes, ponlas aparte.
5 En seguida la mujer dejó a Eliseo y se fue. Luego se encerró con sus hijos y empezó a llenar las vasijas que ellos le pasaban.6 Cuando ya todas estuvieron llenas, ella le pidió a uno de sus hijos que le pasara otra más, y él respondió: «Ya no hay.» En ese momento se acabó el aceite.
7 La mujer fue y se lo contó al hombre de Dios, quien le mandó: «Ahora ve a vender el aceite, y paga tus deudas. Con el dinero que te sobre, podrán vivir tú y tus hijos.»

Ahora bien, veamos algunos aspectos del pasaje de estudio:

La biblia dice que la esposa de un siervo de Dios…no era una persona sin conocimiento de Dios, era un siervo de Dios, era un líder, la biblia dice: “La viuda de un miembro de la comunidad de los profetas” y llego esta mujer gimiendo, llorando con desesperación, hay muchas esposas de hombres que aun sirviendo al señor, que están llorando por dentro, no tienen ni a quien ir para contar sus problemas, y muchos de los problemas que ellas tienen en casa se deben a la mala admistracion del dinero.

Este hombre según se ve era un hombre importante al servicio de Dios y era un hombre fiel, era temeroso y constante, pero como a todos nos va  a pasar algún día, este hombre murió y ahí se empiezan a mostrar los problemas que generó, y uno de ellos es que este hombre se había endeudado.

La deuda no solo me esclaviza a mí en vida, sino a mi cónyuge cuando me muera, .ella dice: “mi esposo ha muerto y los acreedores han venido” Estamos llamados para ser una bendición en vida, y una prolongación de esa bendición después de mi muerte ¡Jamás! Una maldición, un factor determinante en la vida de toda mujer es la búsqueda de seguridad, no de riquezas, sino de seguridad, toda mujer anhela sentirse segura. Y esta mujer perdió su seguridad con la muerte de su esposo.

Noten también, que la deuda esclaviza a mis descendientes…no solo a mi esposa sino también afecta a mis hijos, “Ahora resulta que el hombre con quien estamos endeudados ha venido para llevarse a mis dos hijos como esclavos” tus malas acciones pueden derivar en mantener esclavos también a tus hijos, había una costumbre en ese tiempo que si yo tenía una deuda y me moría y tenía hijos varones, estos pasaban a ser de mi propiedad hasta que la deuda quedara saldada. Que tragedia, la esperanza de esta mujer estaba en la fuerza de trabajo de sus hijos, pero si le eran quitado, su situación se volvía terrible, se le acababa su fuente de provisión. Al morir este hombre así, le dejo 4 problemas a la familia, en primer lugar un problema familiar porque él murió, en segundo lugar dejo un problema económico porque la familia quedo endeudada, tercer problema, un problema social, porque sus hijos se volverían esclavos, y un cuarto problema fue un problema ministerial, porque le aseguro que sus hijos no iban a querer después servir a Dios, me he topado con hijos de líderes que no desean servir a Dios por las malas experiencias que han vivido en sus hogares, no tanto porque ese hombre o esa mujer hayan servido a Dios, sino porque no fueron buenos administradores de los recursos que Dios les dio. (más…)

Nube de etiquetas