Editor: Esdras Mendoza Rios

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La fe sin obras carece de vida

Célula14082014

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Conclusión “Marcando la diferencia”

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La Enseñanza del libro de Santiago

Por: Esaú Crespo

La Epístola de Santiago es uno de los libros más tempranos del Nuevo Testamento; afirmación fundamentada tanto en la evidencia interna como en la información extra bíblica. Sin embargo, y aunque parezca increíble, este libro fue uno de los más tardíos para formar parte del Canon bíblico del Nuevo Testamento. Las razones de la poca aceptación se debieron a que el libro no contiene doctrinas bien sistematizadas como en las epístolas paulinas y porque su discusión acerca de la fe y las obras presenta aparente contradicción a la doctrina paulina de la salvación sólo por la fe y no por las obras. Este último aspecto levantó tanta controversia en los días de la Reforma que Lutero llegó al colmo de llamar este libro “una Epístola de pura paja”.

Un estudio sereno y bien razonado nos lleva a la siguiente conclusión:

Pablo dice: “El hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley” (Romanos 3:28),  mientras que Santiago dice: “El hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe (Santiago 2.24). Pero si nos fijamos bien, vemos que difieren más en la definición de fe que en su esencia. Santiago escribe a personas que están inclinadas a interpretar la fe
como un simple conocimiento intelectual (Santiago 2.29). Como consecuencia, enfatiza que una fe que no transforma al creyente no es una fe que salva; de ahí que enfatice las obras. En realidad no está lejos de la posición de Pablo.
Para este, la fe es confiar a Dios nuestra vida a través de Cristo, con el resultado de que nuestra vida se renueva con el “fruto del Espíritu” (Gal. 5.22)

A continuación hay una lista de frases claves que conviene meditar detenidamente:

  • La prueba de vuestra fe (v.3).
  • Mas tenga la paciencia su obra completa, (1:4)
  • El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.(v.8)
  • Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.(1.22)
  • Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana.(1.26)
  • Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas.(2:1)
  • Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe (QUE DICE TENER) salvarle? Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. (2:14-17)
  • Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. (2:19)
  • ¿Más quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta? (2:20)
  • (Hablando de la lengua) Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios.(3:9)
  • ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre (3:13)
  • Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad (3:14)
  • … y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones (4:8) (más…)

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