Editor: Esdras Mendoza Rios

Entradas etiquetadas como ‘niño’

Como la vida misma.

mirada-timida

… Y así es el amor, como la carrera desenfrenada de un niño con su juguete mientras sonríe y se dibujan mil cosas en su mente, como la mirada esquiva de un adolescente que teme a los demás que están tan seguros de si mismo, si, el amor es como el joven que tiene todo un mundo por delante y no hay cosa que lo detenga, ¡ahhhhh! el amor…, como esa persona madura que perdona todo, que ha aprendido a seguir adelante a pesar de los raspones. El amor se cubre de sabiduría como el anciano de canas.

El amor es como la vida misma.

Ahora que soy adolescente…


Siempre hablo de lo feliz que me siento siendo un adolescente. Atrás quedaron los pañales, bobos, biberones, rabietas por las compotas y todas esas cosas características de los bebés.

Me río al recordar como disfrutaba, ya un poco más grandecito, jugar por horas vídeojuegos de Mario y ver los muñequitos.

Ahora que soy adolescente tengo otros intereses y, como es natural, veo programas de TV diferentes y ocupo mi tiempo en cosas, que he considerado, más interesantes.

No hay duda, crecer te hace más independiente, preparas sin ayuda tus meriendas, nadie te baña y no necesitas supervisión para comer.

Sin embargo, también te alejas, quizá sin proponértelo, de tus padres. Sin darme cuenta me he mudado en otra casa dentro de mi casa, me paso mucho tiempo en la compu, hablando por teléfono, estudiando, o leyendo algún libro, y me cuesta trabajo dejar “mis ocupaciones” para sentarme en la cama con mi mamá, como lo hacía cuando era pequeño.

Hace apenas unos días sentí un fuerte dolor de cabeza, me tomé un calmante, que yo mismo busqué en el botiquín, y me recosté en mi cama hasta que pasó el dolor.

Cuando llegó mi mamá, noté como mi hermanito, que pronto cumplirá tres años, subió sin ningún reparo a la cama, tiernamente comenzó a chuparse sus deditos, y acariciar las orejas de mami, que soltó su cartera y se recostó junto a él. Pensamos que quizá no se sentía bien, pero no, gracias a Dios, todo estaba perfecto, sólo sintió ganas de un poco de cariño.

Así que aprovechando el momento, fui a mi habitación, apagué la compu y el televisor, y me acosté junto a ellos abrazando a mi mamá, quién enseguida extrañada preguntó:

Y tú, ¿te sientes mal?

Simplemente dije:

No mami, es que me han dado deseos de volver a ser niño.

Nube de etiquetas