Editor: Esdras Mendoza Rios

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¡Nunca más serás!

Nuncamas

Deuteronomio. – Introducción al Libro

En ningún otro libro de la Biblia se pueden hallar tales ejemplos y tal modelo de servicios religiosos como los que se hallan en Deuteronomio. En un sentido primario Deuteronomio es la última división del Pentateuco. El Pentateuco debe considerarse como un sólo libro, cada división precedente demanda todas las subsecuentes, y cada subsiguiente presupone todos los precedentes. La unidad del Pentateuco es manifiesta.

En su forma literaria Deuteronomio es muy distinto de todas las divisiones precedentes. Génesis es en lo general narrativo: Éxodo es narrativo y legislativo; Levítico es legislativo; Números es generalmente narrativo; pero Deuteronomio consiste del todo de narraciones y poemas, y en todas partes es expositivo y oratorio.

En los otros libros del Pentateuco tuvimos los historiadores y los legisladores. Pero aquí tenemos el profeta, el orador y el poeta, y este hecho es suficiente para dar cuenta de la diferencia en estilo y método e influye mucho en la interpretación.

Consideremos ahora el título de este libro. Tiene cuatro títulos judaicos:

Primero, en el canon hebreo se encuentra el nombre “Debarim.” En la Biblia Judía esto encabeza el libro de Deuteronomio. Significa sencillamente “Las Palabras,” o “Estas son las Palabras.”

Segundo nombre judío es “El quinto de los quintos de la Ley,” esto es, la quinta parte de las cinco divisiones de la ley.

Tercero es “El libro de Reprensiones,” por tantas amonestaciones que hay en él.

Cuarto nombre dado por ciertos Rabíes es, “La reiteración de la ley.”

Estos son los cuatro nombres judaicos aplicados al libro de Deuteronomio.

El griego, la Versión de los Setenta y otras versiones griegas adoptan el cuarto título judaico, llamado el libro “Deuteronomion” o “La segunda promulgación de la ley.” La Vulgata Latina” meramente latiniza el griego, de modo que tenemos “Deuteronomium.” Las versiones inglesas meramente transliteran el griego y el latín de modo que tenemos “Deuteronomy.” Y en español Deuternonomio.

De modo que el nombre de este libro como lo tenemos ahora vino del cuarto nombre judaico, “Reiteración de la ley.” Y se supone que derivaron el nombre de una parte del verso 18, del capítulo 17. Este nombre Deuteronomio es hasta cierto punto equivocado, porque el libro no recapitula toda la ley precedente: omite muchas secciones importantes, y aumenta la ley previa por estatutos suplementarios y necesarios; por eso el llamarlo “Una segunda promulgación de la ley” es una equivocación. El orador, al mismo tiempo que reconoce toda la ley e historia previas como base de sus exhortaciones, sencillamente recita de aquella ley e historia lo que conviene a sus propósitos, y entonces promulga la legislación adicional que era necesaria para los futuros habitantes de la tierra prometida, todo esto para que sirviera como base de exhortación y profecía.

“El libro del Pacto,” esto es del capítulo 19 de Éxodo hasta el 23, el Pacto de Sinaí, vemos que este pacto estaba dividido en tres partes distintas; En primer lugar, El Decálogo o las diez palabras de la ley moral: Segundo, los estatutos civiles y criminales que son necesarios para la vida nacional; tercero, al Altar, o la manera de acercarse a Dios. (más…)

Las Características de un Líder

“¿Qué características de liderazgo buscas en un líder de jóvenes?” La pregunta vino de un lugar profundo en el corazón joven del hombre. Un veterano, pastor de jóvenes eficaz, sin embargo había venido a la llanura en su viaje de hacer discípulos. Viendo hacia atrás en sus pasos de liderazgo, podía ver el impacto significativo de su vida como un líder de  estudiantes.

Mirando hacia al frente, ahora él se medía a sí mismo contra lo que vio emerger en su horizonte de líder. Su pregunta para mí realmente era, “¿Tengo lo que se necesita para cumplir con estos nuevos retos? ¿Soy lo suficientemente fuerte? ¿Tengo las habilidades necesarias? ¿Tendré éxito?”.

Con los años he estado en la misma llanura en muchas ocasiones. Para ser honesto, mi primer sentimiento en esos momentos es temor. Mi evaluación inicial de mí mismo cuando enfrento nuevos retos de liderazgo es, usar lenguaje antiguo, “Rick Dunn, has sido medido y has sido encontrado falto”. Por la gracia de Dios, sin embargo, no tengo que elegir ser gobernado por el temor y la inseguridad.
Una verdad más grande determina mi corazón y mis decisiones que la realidad de que soy inadecuado. Es el conocimiento y la aplicación de esa verdad que es la más importante característica que busco en la vida de cualquier ministro líder, incluyéndome a mí mismo. Para comenzar a explorar esa verdad podemos ver una conversación entre Dios y Moisés como fue registrada en Éxodo 3-4. En un resumen parafraseado, la conversación fluye algo así:

Dios: “Moisés, te estoy enviando al Faraón. Tú guiarás a mi pueblo, los israelitas, fuera de Egipto”.

Moisés: “Perdón. Tienes al hombre equivocado. Seguramente tú no esperas que yo me presente ante el faraón. ¿Qué hay en el mundo que te haga pensar que yo podría llevar al pueblo hebreo fuera de Egipto? Todos me odian”.

Dios: “Yo sé que tú puedes porque yo estaré contigo”.

Moisés: “Bien, aún si el faraón me creyera –lo cual no creo que haga- los líderes religiosos de Israel nunca creerán que tú me has enviado. Ellos pensarán que yo estoy inventando a mi propio dios o que estoy yendo detrás de algún dios egipcio extraño. No van a querer aceptar mi liderazgo”.

Dios: “Moisés, YO SOY. YO SOY el Dios de tus ancestros –Abraham, Isaac, y Jacob. YO SOY tu Dios. Ahora, ve en mi nombre. Diles quien he sido, quien soy y quien seré para ellos. Estoy respondiendo a sus lamentos y manteniendo mi promesa de sacarlos del cautiverio. Yo soy Dios, Moisés. Yo lo haré. Ellos te creerán y esto funcionará porque yo voy a hacer que funcione”.

Moisés: “Te agradezco todo lo que quieres hacer, pero seamos realistas. Yo soy al único
al que le estás pidiendo hablarles. Soy el único al que le estás pidiendo guiarlos. Y te estoy  diciendo, que ellos no me van a creer. Ellos no me van a seguir. Me van a rechazar, me van a ridiculizar, y, al final, me van a llamar un mentiroso y lunático. No puedo hacer esto por ti”.

Dios: “¿Tú dudas de mi poder para hacer esto a través de ti? Permíteme recordarte mi poder. [Dios revela un vislumbre de su poder, cambiando la vara en una serpiente y de nuevo en vara, haciendo la mano de Moisés leprosa y sanándola]. Usa estas dos señales y si fallan, yo cambiaré el Nilo en sangre. No me falta poder para producir los resultados que quiero, Tú harás esto por mi poder”.

Moisés: “Pero soy un comunicador terrible. Yo… Yo no puedo… Yo no puedo decir cosas importantes –¡como ahora! Aquí estamos frente a frente y no puedo ni siquiera encontrar las palabras correctas para decir. Yo nunca seré capaz de ser tu voz al faraón o al pueblo hebreo, no importa cuantos milagros tú puedas hacer. No va a funcionar”.

Dios: “Moisés, ¿quién hizo el habla? ¿Quién hizo las bocas, las voces, las orejas? ¿Quién te hizo? Con mi ayuda, tú dirás todo lo que necesita ser dicho para cumplir mi plan”.

Moisés: “Tú sabes, lo lamento, pero tienes al hombre equivocado. Te agradezco todo
esto, pero ¡POR FAVOR! ¡MANDA A ALGUIEN MÁS!”.

Dios: “¡SOLO HÁZLO! Yo te daré a Aarón, yo haré milagros, te proveeré de todo lo que necesites, pero no enviaré a alguien más. Te estoy enviando a ti porque ese es mi plan para el pueblo hebreo. Te estoy enviando a ti porque ese es mi plan para ti”. (más…)

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