Editor: Esdras Mendoza Rios

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Como la vida misma.

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… Y así es el amor, como la carrera desenfrenada de un niño con su juguete mientras sonríe y se dibujan mil cosas en su mente, como la mirada esquiva de un adolescente que teme a los demás que están tan seguros de si mismo, si, el amor es como el joven que tiene todo un mundo por delante y no hay cosa que lo detenga, ¡ahhhhh! el amor…, como esa persona madura que perdona todo, que ha aprendido a seguir adelante a pesar de los raspones. El amor se cubre de sabiduría como el anciano de canas.

El amor es como la vida misma.

Las Características de un Líder

“¿Qué características de liderazgo buscas en un líder de jóvenes?” La pregunta vino de un lugar profundo en el corazón joven del hombre. Un veterano, pastor de jóvenes eficaz, sin embargo había venido a la llanura en su viaje de hacer discípulos. Viendo hacia atrás en sus pasos de liderazgo, podía ver el impacto significativo de su vida como un líder de  estudiantes.

Mirando hacia al frente, ahora él se medía a sí mismo contra lo que vio emerger en su horizonte de líder. Su pregunta para mí realmente era, “¿Tengo lo que se necesita para cumplir con estos nuevos retos? ¿Soy lo suficientemente fuerte? ¿Tengo las habilidades necesarias? ¿Tendré éxito?”.

Con los años he estado en la misma llanura en muchas ocasiones. Para ser honesto, mi primer sentimiento en esos momentos es temor. Mi evaluación inicial de mí mismo cuando enfrento nuevos retos de liderazgo es, usar lenguaje antiguo, “Rick Dunn, has sido medido y has sido encontrado falto”. Por la gracia de Dios, sin embargo, no tengo que elegir ser gobernado por el temor y la inseguridad.
Una verdad más grande determina mi corazón y mis decisiones que la realidad de que soy inadecuado. Es el conocimiento y la aplicación de esa verdad que es la más importante característica que busco en la vida de cualquier ministro líder, incluyéndome a mí mismo. Para comenzar a explorar esa verdad podemos ver una conversación entre Dios y Moisés como fue registrada en Éxodo 3-4. En un resumen parafraseado, la conversación fluye algo así:

Dios: “Moisés, te estoy enviando al Faraón. Tú guiarás a mi pueblo, los israelitas, fuera de Egipto”.

Moisés: “Perdón. Tienes al hombre equivocado. Seguramente tú no esperas que yo me presente ante el faraón. ¿Qué hay en el mundo que te haga pensar que yo podría llevar al pueblo hebreo fuera de Egipto? Todos me odian”.

Dios: “Yo sé que tú puedes porque yo estaré contigo”.

Moisés: “Bien, aún si el faraón me creyera –lo cual no creo que haga- los líderes religiosos de Israel nunca creerán que tú me has enviado. Ellos pensarán que yo estoy inventando a mi propio dios o que estoy yendo detrás de algún dios egipcio extraño. No van a querer aceptar mi liderazgo”.

Dios: “Moisés, YO SOY. YO SOY el Dios de tus ancestros –Abraham, Isaac, y Jacob. YO SOY tu Dios. Ahora, ve en mi nombre. Diles quien he sido, quien soy y quien seré para ellos. Estoy respondiendo a sus lamentos y manteniendo mi promesa de sacarlos del cautiverio. Yo soy Dios, Moisés. Yo lo haré. Ellos te creerán y esto funcionará porque yo voy a hacer que funcione”.

Moisés: “Te agradezco todo lo que quieres hacer, pero seamos realistas. Yo soy al único
al que le estás pidiendo hablarles. Soy el único al que le estás pidiendo guiarlos. Y te estoy  diciendo, que ellos no me van a creer. Ellos no me van a seguir. Me van a rechazar, me van a ridiculizar, y, al final, me van a llamar un mentiroso y lunático. No puedo hacer esto por ti”.

Dios: “¿Tú dudas de mi poder para hacer esto a través de ti? Permíteme recordarte mi poder. [Dios revela un vislumbre de su poder, cambiando la vara en una serpiente y de nuevo en vara, haciendo la mano de Moisés leprosa y sanándola]. Usa estas dos señales y si fallan, yo cambiaré el Nilo en sangre. No me falta poder para producir los resultados que quiero, Tú harás esto por mi poder”.

Moisés: “Pero soy un comunicador terrible. Yo… Yo no puedo… Yo no puedo decir cosas importantes –¡como ahora! Aquí estamos frente a frente y no puedo ni siquiera encontrar las palabras correctas para decir. Yo nunca seré capaz de ser tu voz al faraón o al pueblo hebreo, no importa cuantos milagros tú puedas hacer. No va a funcionar”.

Dios: “Moisés, ¿quién hizo el habla? ¿Quién hizo las bocas, las voces, las orejas? ¿Quién te hizo? Con mi ayuda, tú dirás todo lo que necesita ser dicho para cumplir mi plan”.

Moisés: “Tú sabes, lo lamento, pero tienes al hombre equivocado. Te agradezco todo
esto, pero ¡POR FAVOR! ¡MANDA A ALGUIEN MÁS!”.

Dios: “¡SOLO HÁZLO! Yo te daré a Aarón, yo haré milagros, te proveeré de todo lo que necesites, pero no enviaré a alguien más. Te estoy enviando a ti porque ese es mi plan para el pueblo hebreo. Te estoy enviando a ti porque ese es mi plan para ti”. (más…)

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