Editor: Esdras Mendoza Rios

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Las cosas por su nombre – Adolescentes III.

Sesión III – Llamando las cosas por su nombre

 Trabajo grupal previo

Dividir los varones de las mujeres; para cada grupo utilizar los gráficos del aparato reproductor masculino y femenino, cubra los nombres y permita que ellos le pongan el nombre a cada miembro.

Puesta en común

Los adolescentes comentarán los sentimientos surgidos en el grupo al poner los nombres de los órganos sexuales, conforme a su vocabulario.

¿Cuál es ahora la impresión que tienen respecto del conocimiento sobre cuestiones sexuales que priva en el grupo?

Desarrollo

La mayoría de las personas, y especialmente los adolescentes, sienten vergüenza de llamar a los órganos sexuales, tanto masculinos como femeninos, con su verdadero nombre. ¿Cuál es el problema? ¿Por qué motivo no nos animamos a hablar de los órganos sexuales correctamente? La respuesta está en el hecho de que a la mayoría, en la etapa de crecimiento, cuando niños, se les va enseñando las partes del cuerpo con sus nombres propios, pero cuando se debe hablar de los genitales se les cambia de nombre. Este cambio de nombres es en realidad una negación disimulada, que luego produce pudor extremo, vergüenza al referirse a los mismos. “Con esta actitud vamos sembrando en los niños y niñas actitudes negativas hacia sus genitales, como una parte del cuerpo de la que no se puede hablar con total libertad”

En este capítulo lo que pretendo es presentar y aclarar algunas cuestiones para un buen conocimiento y aceptación de aspectos relacionados a los órganos sexuales del varón y de la mujer; dándoles a cada uno de ellos el verdadero nombre anatómico, y no el vulgar con el que posiblemente muchos adolescentes los llaman.

A esta altura ya no será necesario decir que los cuerpos de los varones se diferencian de los cuerpos de las mujeres. Dios nos creó así físicamente diferentes. Él nos dio un cuerpo hermoso con el cual podemos expresar nuestro amor hasta en lo más íntimo. Por ello, no deberíamos sentirnos avergonzados por nuestro cuerpo. (más…)

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Extractos acerca de la oración Parte 5

La oración profunda sólo puede proceder del pensar y del vivir rectamente. El fundamento de la oración verdadera es una recta relación con Dios. Debemos ser salvados, ¡no ser perdidos Debemos ser los hijos de Dios, ¡no los de Satanás! ¡La oración y la desobediencia no se mezclan!. Son más de treinta las veces, en las que Dios no contestó, o no contestaría algunas
oraciones. El problema por lo general fue el pecado. El que aparta su oído para
no oír la ley, su oración también es abominable (Proverbios 28.9). El sacrificio de los impíos es abominación a Jehová; más la oración de los rectos es su gozo (Proverbios
15.8). “Jehová está lejos de los impíos; pero el oye la oración de los justos (Proverbios 15.29).” “Si en mi corazón hubiese yo mirado la iniquidad, el Señor no me habría escuchado (Salmos 66.18).” “Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal (1 Pedro 3.12).” “Y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él (1 Juan 3.22).”

Estas escrituras son simples y llanas. Dios no nos escuchará mientras nos rehusemos escucharle a él. El pecado nos aleja de la oración, y la oración nos aleja del pecado. No obstante, tenga cuidado. ¡La bondad no es soborno!. La oración no es negociación. Uno no hace el bien para ser bendecido.

Dios sencillamente bendice a los buenos. Sólo los buenos están en posición de ser bendecidos. El hombre no puede ganar el derecho de ser oído. Dios no está a merced de la oración, sino que…

¡Sólo la gente humilde tiene acceso al corazón de Dios! (más…)

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