Editor: Esdras Mendoza Rios

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Sólo hay una forma de vivir

17 de Octubre del 2014

Como hemos visto, aquí el apóstol establece uno de aquellos principios esenciales y vitales, en relación no sólo con nuestro entendimiento de la fe cristiana, sino en realidad con toda nuestra vida como cristianos en este mundo. Está recordando a los efesios, y a todos los cristianos, que en realidad sólo existe una forma en que la vida cristiana puede ser vivida. En efecto, afirma que hay una sola forma mediante la cual existe la posibilidad de resolver los problemas que agitan la vida de la sociedad y que la sumergen en tan trágico desorden.

El apóstol comienza con esta declaración general: ustedes deben ser llenos no de vino, sino del Espíritu Santo, si quieren resolver ciertos problemas que están encarando. ¿Cuáles son estos problemas?

Uno de los primeros problemas es convivir unos con otros. Por eso en el versículo 21 dice: “Someteos unos a otros en el temor de Dios”. No es fácil llevarse bien los unos con los otros. El mundo se caracteriza por divisiones, choques, y cada uno desea ser el primero, cada uno desea ser importante. Por supuesto, esa es la causa principal de todos los problemas y dificultades que en la actualidad confrontan al mundo. Ahora bien, el apóstol afirma que en realidad sólo existe una solución a ese problema, es decir que hombres y mujeres sean llenos del Espíritu Santo de Dios. Solamente si están llenos del Espíritu Santo de Dios, podrán y querrán someterse unos a otros en el temor de Dios.

Luego continúa con otro gran problema, el problema de los esposos y las esposas. Aquí tenemos uno de los problemas modernos de gran profundidad. Trate de calcular cuánta miseria y cuánta infelicidad hay en el mundo actual debido a conflictos entre esposos y esposas. Cuánta tristeza causa esto a hombres, mujeres y niños. Piense en el alcance mundial de esto y como afecta a todas las naciones, tanto a las más avanzadas como a las menos avanzadas. ¿Cómo puede ser resuelto este problema? ¿Cómo se puede encarar este problema? La respuesta del apóstol es que existe una sola forma es decir, que hombres y mujeres sean llenos del Espíritu Santo. Solamente los esposos y las esposas que están llenos del Espíritu tendrán un concepto real de lo que debe ser un esposo y una esposa, y de cual debe ser la relación entre ellos. Esta es la única forma de tener paz y unidad y concordia en lugar de desunión, peleas y separación, y todas las cosas que resultan de estos males. He aquí la solución del apóstol para este problema.

Prosigue más adelante y menciona el problema de los hijos y sus padres. Nuevamente sus palabras bien pueden haber sido escritas para nuestros días. Este es otro de nuestros grandes problemas, como bien lo sabemos: delincuencia juvenil, desobediencia entre los hijos, padres que tienen cada vez menos control sobre sus hijos, hijos totalmente irresponsables demandando derechos y sin reconocer ninguna autoridad. Algunas veces hay asperezas de parte de los padres, quienes reconocen que la indisciplina es incorrecta, pero no saben como tratar el problema. En el mundo hay gran agonía y preocupación como resultado de este problema multifacético de los hijos y los padres.

Después de esto Pablo procede al último problema que presenta ante los efesios, es decir, la relación entre amos y siervos. ¡Cuan familiarizados estamos con este problema en términos de huelgas, paros y todas aquellas cosas que interrumpen el trabajo de la sociedad, poniendo en peligro la paz de este y de otros países! ¡Amos y siervos (o, patrones y obreros)!

Mi punto de vista es que el apóstol está estableciendo en este versículo un gran principio universal. La forma de encarar todos estos problemas, afirma, es estar lleno del Espíritu.

Esta forma particular es la única manera de encararlos. Este es el principio que se enseña en todas partes de las escrituras.

Esta es la única forma que permitirá resolver el problema mayor de la guerra, puesto que la guerra es, en escala mayor, todo aquello que he venido bosquejando. Debido a que muchas personas no pueden verlo de esta manera, malgastan tanto de su tiempo, de su aliento y de su energía; no logran entender que la guerra, después de todo, no es sino una disputa entre dos personas, una disputa magnificada, una disputa entre dos personas de la misma familia o del mismo país, una disputa entre marido y mujer, entre padres e hijos, patrones y obreros. La guerra es lo que implica cualquiera de estas situaciones en forma multiplicada y magnificada. La guerra no es algo especial y diferente, no es un problema único; la guerra no es sino un problema de las relaciones humanas en gran escala.

Concluyo pues que aquí estamos cara a cara con el principio más vital que se enseña a lo largo de toda la Biblia; y aquí también está el argumento según el cual no hay solución para estos problemas, sino en la solución provista por el Espíritu Santo de Dios. – ‪#‎Efesios518

Efesios 5:18

10 de Octubre del 2014

A fin de ser justo, denuncio al tipo de cristiano que trata de producir una alegría y un espíritu airoso que es falso, fingido y ficticio. Esa no es obra del Espíritu Santo.

Me refiero a aquellas personas que se visten de una alegría voluble y dicen, “Yo siempre demuestro que como cristiano soy una persona feliz”.

Me dio mucha tristeza ver a un hombre con los ojos rojos de tanto llorar, aunque nadie lo vio hacerlo, contando chistes durante el funeral de su hijo, para demostrar una vida feliz. No, no entendió que el gozo es independientemente de las circunstancias, porque trae la paz de Dios. Pero que el estar triste no nos resta Santidad. El efecto que producen, al menos en mí, estas personas es que puedo ver la exhibición de su carnalidad y comprobar que no comprenden la doctrina del Espíritu Santo.

Ellos mismos tratan de crearlo y usarlo como si fuese una capa. Luego tratan de inyectar brillo y alegría en sus reuniones. Eso es ebriedad, eso es disolución, eso es semejante al efecto del alcohol; ese es el hombre tratando de producir una apariencia de felicidad.

No hay nada más triste que una persona tratando de dar la impresión de ser feliz.

En el cristiano esto no sucede así, él es feliz. En él está el estímulo del Espíritu Santo, en él está el gozo del Señor. No hay nada de exhibicionismo en él. Acá no hay fingimiento ni se trata de engaño. Es el ‘gozo en el Espíritu Santo’. “El fruto del Espíritu es amor, gozo…”. Esa es la obra del Espíritu Santo.

Por eso, repruebo al tipo de cristiano que da la impresión que la vida cristiana es miserable; pero del mismo modo, repruebo a la clase de cristiano que da la impresión de que el cristianismo es una forma de brillo, de que no pasa nada, una actitud arrogante que lo lleva a un estado de constante ocupación y un exhibicionismo, que no es sino la carne y que al final de cuentas cae en la categoría del efecto que es producido por el exceso del vino.

“No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,” – ‪#‎Efesios518‬

Efesios 5:18

Por si no has podido leer en Facebook aquí pongo los extractos referentes a este pasaje que he publicado

27 de Junio del 2014
El Espíritu Santo, no sólo estimula el intelecto, también estimula el corazón. El Espíritu mueve el corazón. Y no hay nada que pueda mover el corazón hasta sus mismas profundidades tanto como el Espíritu Santo.

El alcohol no mueve el corazón. Lo que el alcohol hace es liberar los elementos instintivos de la vida; y el hombre lo confunde por sentimientos. Es un efecto hueco, es un síntoma superficial. Bajo su efecto el hombre realmente no es responsable de sus acciones, y después se lamenta por la generosidad que ha exhibido mientras estaba ebrio. El efecto no le ha  tocado absolutamente el corazón; simplemente ha eliminado sus controles superiores.

Momentáneamente parecía ser tan generoso; pero al día siguiente se lamenta de ello y desea poder revertir su conducta. El corazón no ha sido movido. La bebida, por supuesto, paraliza la voluntad dejando inerme al hombre. “Mírenlo”, decimos nosotros, “irremediablemente borracho, incapacitado”.

Y por un tiempo el hombre se siente mejor. Ahora ha perdido su sentido del temor, ha perdido su discriminación y ha perdido su poder de distinción. El alcohol simplemente anula sus centros superiores dejando en libertad lo instintivo, los elementos primitivos; sin embargo, el hombre cree haber sido estimulado. Lo que en realidad ha ocurrido es que se ha convertido más en un animal; su control sobre si mismo ha disminuido.

Pero aquí hay algo que mueve el corazón, que lo engranda y que lo abre. Y lo mismo hace con la voluntad. Es la influencia del Espíritu Santo algo que mueve y estimula la voluntad.

Efesios 5:18 “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu” – Un pequeñito comentario al verso.

21 de Agosto del 2014.
¿Recuerdan cuando escribí en mi muro la vez pasada acerca del pasaje “No os embriaguéis con vino…”? ¿no?

Si no la viste búscala en mi muro (Fue el 27 de Junio a las 4:57)… Ahora les comento lo siguiente:

Pero esa clase de vida( la que no está llena del Espíritu de Dios) aparte de malgastar el tiempo y la energía, también malgasta otras cosas, y que son más importantes. Renuncia a la castidad y también a la pureza. Lejos de preservarlas, las desperdicia. Se desperdician los dones más preciosos que Dios ha dado al hombre, la habilidad de pensar, de razonar, de computar y comprender, y todo el equilibrio que deberíamos exhibir siempre.

Todo ello es disipado. Esa es la característica de la disolución producida por la ebriedad; ella impulsa (más…)

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