Editor: Esdras Mendoza Rios

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Y ahora…un test.

Test

1. Estás con alguien que no te quiere, te lo dice sin tapujos y no ve la hora de irse o de que te vayas. Pero tú sigues ahí, esperando el milagro que no llega y soportando un rechazo que no te da treguas.

2. Tienes otra persona, la deseas y la amas. Sin darte cuenta, poco a poco, has construido una vida paralela, que va mucho más allá de la aventura. Te preguntas qué hacer constantemente, aunque, en realidad, lo tienes claro, pero no sabes cómo llevarlo a cabo: te falta coraje. Tu sueño es reemplazar mágicamente a tu pareja por el amante y que todo siga igual, como si nada hubiera pasado. Te hallas inmerso en un gran dilema que no te deja vivir en paz.

3. Te encuentras en una relación desesperante porque tu «pareja» es ambigua y tiene “dudas” de hasta dónde quiere llegar contigo, ya que no está segura de sus sentimientos. Es el síndrome del “ni contigo, ni sin ti”, cuya víctima eres tú; además, no tienes la menor idea de cómo hacerle frente. Tu pareja fluctúa entre el amor y el desamor y tú oscilas al compás de ella.

4. Sientes (y sabes) que el poder emocional o afectivo en la relación lo tiene tu pareja, es decir, que ella puede prescindir de ti más fácilmente de lo que tú, llegado el momento, podrías prescindir de ella. Y en esta lucha de fuerzas y debilidades, de apegos y desapegos, siempre estás por debajo; lo que te lleva a decir “sí”, cuando quieres decir “no” o acceder a acuerdos que no van contigo. Todo esto ¿lo haces por amor o por miedo a perder a la persona amada?

5. Tienes un amor enquistado, reciente o antiguo, que no puedes olvidar y no te deja establecer nuevas relaciones. Para borrarlo de tu mente y de tu corazón has llegado a la conclusión de que “un clavo saca otro clavo” y has salido a buscar uno más “grande” y poderoso para que elimine al ex o la ex de una vez por todas. Desafortunadamente, el procedimiento no te ha dado resultado y el viejo amor sigue allí, flotando en la memoria emocional con la misma fuerza de siempre.

6. Vives en un martirio perpetuo: por querer resolver los problemas de tu pareja te has olvidado de tu persona. Pero no sólo la ayudas e intentas sacarla adelante a cualquier precio, sino que utilizas una manera de sacrificarte absolutamente irracional: te vuelves opaco a propósito, para que ella, por contraste, brille más. Compensas negativamente y ocultas tus virtudes para que los déficits de tu pareja se disimulen o no se noten tanto. Practicas una curiosa forma de suicido afectivo.

7. Tu relación actual es tan fría como distante. Tu pareja no expresa el amor como quisieras y necesitas. Sientes que te deja a un lado y que la indiferencia es el principio básico en el que se sustenta el vínculo. La displicencia y los rechazos te duelen profundamente y afectan a tu autoestima, pero no eres capaz de tomar decisiones.

8. Has puesto a tu media naranja por las nubes. Piensas que estás con una persona sumamente especial y que no te la mereces. Has idealizado a tu pareja y te has apegado a esa imagen ilusoria que te impide ver su lado normal y humano. El problema es que en algún momento tendrás que aterrizar, y es posible que no te guste lo que veas, cuando ya no utilices autoengaños ni distorsiones. Quizá estés enamorada o  enamorado de un espejismo creado por ti.

9. Estás con alguien muy mayor o muy joven para tu edad, y eso, aunque intentes disimularlo, te genera cierta ansiedad. Sabes que con el tiempo la diferencia de edad se acentúa y no quieres convertirte en una persona celosa e insegura. Aun así, prefieres no pensar en ello seriamente porque temes malograr la dicha de vivir un amor como el que ahora sientes. De todos modos, consciente o inconscientemente, te
preguntas: ¿Cuántos años me quedan de felicidad?

10. Te has separado recientemente y andas dando tumbos. Has perdido tus puntos de referencia habituales, te sientes sola o solo y estás del amor hasta la coronilla. Además, juras que no volverás a tener a nadie y que todos los que te rodean son unos idiotas. En fin: tienes dificultades para aceptar una separación que todavía te duele y no eres capaz de empezar de nuevo.

Si estás en alguno de estos supuestos es hora de reflexionar si es por amor.

Traspasando la frontera

JuncosPI-HAHIROT

“Salieron de Etam y volvieron sobre Pi-hahirot, que está delante de Baal-zefón, y acamparon delante de Migdol”. Números 33:7

Localidades fronterizas

Leamos Números, capítulo 33, versículo 7. Ya hemos visto Ramesés, luego  Sucot Etam. Hoy, con la ayuda del Señor, vamos a ver lo relativo a Pi-hahirot. En esa cita, leemos: “Salieron de Etam y volvieron sobre Pi-hahirot, que está delante de Baal-zefón, y acamparon delante de Migdol”. Noten que estas primeras etapas son todas fronterizas, son cuestiones que acontecen en la frontera de Egipto y del Sinaí; es decir, que se refieren a las primeras etapas y se relacionan con las experiencias que suelen darse al inicio de la caminata cristiana; no quiere decir que más adelante no puedan darse también, pero son acontecimientos espirituales típicos en los inicios. (más…)

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