Editor: Esdras Mendoza Rios

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Brilla a cada paso

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Caminamos día con día entre multitud de personas.  Pero, ¿qué dejamos a nuestro paso? ¿Luz o sombra?

Podemos advertir la sombra en nuestro corazón cuando dejamos de ser nosotros en un momento oscuro cuando no sabemos como llegamos hasta ahí y que de pensarlo un poco mas nos daría vergüenza reconocer eso que hicimos o dijimos después cuando lo analizamos en un momento de mas calma.

Somos sombra cuando negamos o evitamos el saludo, cuando cerramos el paso en la calle, cuando aceleras tu vehículo cuando alguien amablemente te lo solicita, cuando vemos a una persona y pensamos no vale la pena un gesto amable porque las posibilidades de volver a ver o de necesitar de ellas son nulas.

Somos sombra cuando actuamos bajo dobles intenciones, cuando buscamos sacar ventaja, cuando somos falsos, hablamos de otros mal a sus espaldas, cuando hacemos cosas que ante los ojos y luz de los demás no nos atreveríamos, cuando te importa mas tu éxito que el precio que tienes que pegar a costa de todos, cuando nuestra competencia no es leal, cuando mentimos para hacernos un nombre, cuando pagamos mal por mal, cuando usamos mascaras ante los demás, cuando la necesidad que nos rodea nos hace estar impasibles e indiferentes, cuando no amamos a los niños y no les damos lo que ellos esperan de nosotros, si, una sonrisa franca, espontanea, abierta y natural.

Somos sombra cuando hacemos promesas y no cumplimos o tardamos en hacerlo, o cuando hacemos promesas que no podremos cumplir porque escapan a nuestras posibilidades.

Somos sombra cuando dejamos que los demás abriguen esperanzas infructuosas o cuando nuestras esperanzas nobles sobre los demás no son dadas a conocer.

Somos sombras cuando pudiendo decir te amo, te necesito o te extraño, o pudiendo hacer algo de valor por los demás lo posponemos ya sea por pena o por no darnos cuenta que el momento mas valioso es el que tienes en tus manos.

Tan solo imagina como puedes iluminar las vidas a tu paso cuando eres luz.

Se luz sonriendo y conectándote con los demás, desde un saludo, unas palabras de aliento, para llenar un vacío o un gesto claro de afecto como lo es una palmada, un abrazo o un beso.

Se luz sabiendo que hay suficiente para todos y que unos segundos de cortesía pueden hacer la diferencia.

Se luz cuando inviertes genuinamente tus emociones con cualquier persona a tu lado, donde vayas, donde estés, porque cuando llegue el momento de un balance en tu vida veras que invertiste bien tu tiempo.

Se luz cuando compitas para complementar esfuerzos de los demás y juntos contribuir a hacer un mejor ambiente laboral, familiar y en general de bienestar común.

Se luz cuando sin tomar en cuanta el tamaño de tus promesas las cumples de una en una.

Se luz cuando dejas huellas de tus logros y beneficios en el lugar donde te mueves.

Se luz mientras tus valores se enriquecen e iluminas a otros cuando dices te amo con el corazón y eres congruente con tus hechos cotidianos.

“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” – Mateo 5:16
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“Actos y Actitudes”

Aportación enviada por el Pastor: Ariel Pérez Gutiérrez.

“Tiempo después, Jesús les dijo a la gente y a sus discípulos:
Los fariseos y los maestros de la Ley son los que más conocen la ley de Moisés. Ustedes deben hacer todo lo que ellos digan; pero no hagan lo que ellos hacen, porque enseñan una cosa y hacen otra. (BLS). Mateo 23:1-3

Vamos a analizar la palabra ACTO, como término de función o fiesta. Desde esta  perspectiva un acto es fácil de organizar. Se colocan unas banderas, una plataforma, algunas flores y ya está. Los actos se arman y se desarman, se montan y se desmontan, se preparan y se presentan. Pero las actitudes nacen del corazón. Las actitudes brotan de lo que uno es. Son el reflejo de lo que tenemos dentro. No hay maquillaje, ni disfraz para las actitudes. Somos lo que nuestras actitudes revelan.

Tenemos control sobre un acto, sabemos provocar sentimientos y reacciones. Podemos preparar una bonita conferencia e impresionar a nuestros invitados, pero también podemos echarlo todo a perder con una mala actitud. Con un acto se puede causar una buena imagen de lo que uno es o de lo que uno quiere que los demás piensen. Pero con una actitud se puede herir el corazón de alguien, se puede dañar los sentimientos y se puede además quebrar los vínculos de una relación personal.

¿Por qué nos preocupamos tanto por organizar eventos y actividades de  impacto y no nos preocupamos del impacto de nuestras actitudes? (más…)

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