Editor: Esdras Mendoza Rios

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Una reseña del pasado…¿o del futuro?

Mentes encajonadas.

Recuerdo algunas reuniones de oración, la cual tuve el placer de dirigir…. Reuniones de oración, que son generalmente de 10 o 20 hermanos, al pedir los motivos de oración, la gente comenzaba pedir: “por la tía Juana que se cortó un dedo y ahora ya se le infecto”; “por el bebé que no aprende a caminar todavía”… “Hermanos les pido oración por mis plantitas del jardín…” o “Por  mi prótesis dental que se me olvida siempre ponérmela y como hoy que no la traje pues no podré orar.”

Y así sucesivamente eran los pedidos de oración, aclaro, que ya no se hacen,  y eso pasaba aunque usted no lo crea. El que preside pide  que alguien comience orando o dando un testimonio y nadie se anima, únicamente,  o se miran unos a otros,  o desvían la mirada para no encontrarse con la del director del programa.

Se hace un largo silencio incomodo solo para que sea roto por la oración del líder o del pastor quien volteando a ver con el rabillo de un ojo por si acaso hay un valiente… y como nadie lo hace, comienza orando: “Señor qué gozo que tenemos de estar juntos. Sentimos tu presencia moviéndose ya entre nosotros y animados oramos, ya que venimos con una fe poderosa para mover las montañas.” Amén.

Luego se ponían a orar uno por uno:

La Hna. Cleo decía algo así como: “Padre, ayudameeeeee, sálvame, ven pronto Señorcito mioooooo, llévame a tu presenciaaaaaa”

Y Sólo porque no se escuchaba una voz del cielo, sino oiríamos algo así: “Cuando cambie de actitud la oiré”

Luego tocaba el turno de don Parli, quien comenzaba a orar, orar y orar en una extensa palabrería de “clichés” de corte “evangélico-espiritual”. Los demás hermanos a los diez minutos comenzaban a mirar sus relojes, bostezar, conversar con el hermano de al lado. Otros más atrevidos sacaban su agenda y comenzaban a hacer las anotaciones de lo que debían hacer al otro día en sus trabajos; eso era “para ganar tiempo” Luego de veinte minutos. Terminaba rematando con mucha fe: “Señor, gracias porque no se me ponchó la llanta de la bicicleta cuando fui a comprar los dos kilos de papas a la feria. Te pido que cuides mi bicicleta de todo vidrio, clavo oxidado y elemento satánico que el enemigo ponga en mi camino. Amén”

Pero que tal Hno. Presu: “Señor, gracias porque me prosperaste y de 4 mil pesos de sueldo me ascendieron a 12  mil quinientos por mes, gracias por prosperarme con mi coche cero kilómetros…bla bla bla”

Se oía al fondo del salón la voz del Hno. FolsEspirit quien desde hacía varios meses no puede “tragarse” al hermano Presu y entonces orando decía “Señor, gracias porque lo importante no es lo material porque el dinero va y viene y se lo comen los gusanos, pero lo importante es la fe, el amor y la esperanza.” Y casi interrumpiéndolo, se oía la voz de Superamigo de Presu. Quien refutaba “Señor, el diablo se ha metido en nuestra iglesia, te pido que lo arranques y se vaya al abismo, quita a los falsos de en medio nuestro.” y por fin, cerraba el pastor con una oración: “Señor, hemos sentido tu presencia en medio nuestro. Gracias por tu amor y porque estamos juntos en unidad. Amén.” (más…)

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