Editor: Esdras Mendoza Rios

Entradas etiquetadas como ‘amor’

Lo que más odio…

Esta Navidad espero que…

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Mi alma espera en esta Navidad que…

Algunas personas dejen de estar agobiado por tantas responsabilidades.

Esa ama de casa deje de pensar en la ropa que lavar y los niños que atender.

Ese rudo hombre de negocios olvide los golpes de la vida y las traiciones de la empresa, y que por unos minutos, se desmorone en las rodillas del Creador.

El enérgico e incansable líder le cuente de sus miedos más ocultos y de aquello que lo acongoja en su ministerio.

A ese muchacho, al que la vida no le dio respiro, sienta el reposo del guerrero solo por estar en su compañía.

Esa niña que sufre violencia intrafamiliar y que sueña con una caricia sincera encuentre el abrazo del Padre.

Los niños migrantes a los que les ha sido negada la entrada a la felicidad puedan ver abierta la puerta que es Jesús.

Aquellos mas privilegiados puedan ayudar a los menos favorecidos.
Al menos una sonrisa franca puedas obsequiar con los que se crucen en tu camino.

A cada enfermo en un hospital le pueda llegar una esperanza para su vida al compartirle las bondades del cielo.

Cada persona responsable de proveer para su casa pueda llevar el alimento para su familia.

Aquellas mujeres que se quedaron solas con los hijos, puedan encontrar en nosotros apoyo y respaldo.

A todos los que perdieron a un ser querido les aliente la promesa de una vida permanente y duradera.

Que todos los que se quedaron sin trabajo no pierdan la fe que con Dios podrán seguir adelante.

A los que han sido victimas de la maldad en cualquiera de sus formas conozcan que para eso vino Jesús, para deshacer las obras del maligno.

Que a todos los niños en orfandad les podamos demostrar que en Jesús todos somos hermanos.

Todos podamos regocijarnos porque este mes viene a ser diferente, los corazones se sensibilizan, se respira un ambiente de paz y todo gracias a quien hace posible la Navidad, esto es, a Jesús el Verbo Humanado.

El amor es una persona…

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Juan 1: 14 “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”

Él no tenía un aspecto atractivo. Podría caminar por esta calle, y ninguno de nosotros quizá lo miraría. De hecho, tal vez muchos lo evitarían. Ustedes pensarían que Él no podría ser uno de ustedes.

Pero nunca conocerías a un hombre más apacible que Él. Podía hacer callar la boca de sus enemigos sin siquiera levantar la voz. No se abría paso a la fuerza; nunca atrajo la atención hacia su propia persona; y no aparentaba aceptar aquellas cosas que lastimaban a su alma. Era autentico, hasta lo más profundo de su ser.

Y en lo más íntimo de su ser había amor.¡Wow! ¡Como amaba! Nosotros ni siquiera sabíamos lo que es el amor, hasta que lo vimos. Amaba a todos, aun aquellos que lo odiaban, a quienes no les darían la más mínima cortesía. Seguía preocupado por ellos, esperando que de alguna manera aun ellos pudiesen ver más allá de sus almas lastimadas y llegaran a reconocer quién caminaba entre ellos.

Y con todo este amor, era completamente honesto. Aun cuando sus acciones o palabras traían a la luz los motivos más oscuros de la gente, ellos no se sentían avergonzados. Se sentían seguros a su lado. Sus palabras no indicaban que los estaba juzgando, simplemente los invitaba venir a Dios y ser liberados por Él. No hay nadie más a quien tú le confiarías tus secretos más profundos. Si alguien te fuese a sorprender en tus peores momentos, tú desearías que fuera Él.

No perdía tiempo burlándose de otros, ni de sus ataduras religiosas. Si tenía algo que decirles, lo decía y seguía adelante; y en ese momento sabías que habías sido amado más que cualquier otro momento de tu vida. Tampoco estoy hablando de un sentimentalismo barato. Amaba de verdad. No importaba si fueras un fariseo o una prostituta, un discípulo o un ciego pidiendo limosna por la calle, un judío, un samaritano o un pecador. Su amor era para todos los que lo aceptaban; y la mayoría, al verlo, lo hacían.

Al final de su vida física entre nosotros, muy pocos realmente le siguieron, muy pocos pudieron saborear en su encuentro con Él, el más grande amor, algo que nunca podrían negar en los breves momentos que Él había pasado por sus vidas.

Sí, también te ama a ti. Y cuando estaba colgado en aquella cruz sucia este amor seguía fluyendo al igual sobre los burladores y sobre sus amigos desilusionados. Cuando se acercó a la oscuridad de la muerte, agotado por las torturas y sintiéndose separado del Padre, no hubo momento más sublime en el mundo. Su vida fue dada para ti. No era algún loco. Él era el Hijo de Dios, derramado hasta lo último, para abrirte el acceso libre a su Padre.

Si yo fuera tú, no perdería tanto tiempo criticando asuntos de religión, yo trataría descubrir cuánto realmente te ama. Podría ser más real para ti que tu mejor amigo, te lo aseguro. Te cambiaría desde adentro, y conocerías la verdadera libertad y el verdadero gozo.

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Sacrificio de aflor

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Taquito de amor

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Iglesias a la carta

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Hemos creado una cristiandad donde podemos elegir iglesias como la mayoría de la gente elige restaurantes: Según nuestro gusto individual.

Hay más de 25,000 denominaciones cristianas en todo el mundo. (no se si me he quedado corto) ¿Cómo podemos crecer en la gracia si no permanecemos plantado en alguna de ellas? ¿Cómo si somos libres de pasear de una a otra sólo porque algo no nos gustó?.

Muchas personas que “viajan” de iglesia en iglesia tienen “justificaciones” muy parecidas, -Que si hay peleas,  -que si hay divisiones, – que si no hay amor…
Pero no tiene por qué ser así. Escuche atentamente el apóstol Pedro:

“Sobre todo, Ámense unos a otros profundamente, porque el amor cubre multitud de pecados. Ofrecer hospitalidad unos a otros sin murmuraciones. Cada uno de ustedes debe usar cualquier regalo que haya recibido para servir a los demás, como fieles mayordomos de la gracia de Dios en sus diversas formas. Si alguien habla, debe hacerlo como uno que habla las palabras de Dios. Si alguno sirve, debe hacerlo con la fuerza que Dios provee, para que en todas las cosas Dios pueda ser alabado por medio de Jesucristo. A él sea la gloria y el poder para siempre y siempre. Amén. (1 Pedro 4:8-11)”

Nuestras palabras y acciones son las expresiones prácticas de la gracia de Dios. Dios quiere mostrar su gracia, mediante el amor, hospitalidad, apoyo y servicio en la comunidad de fe. Extendemos la gracia a los demás precisamente porque hemos recibido gracia de Dios.
Demasiado a menudo hemos llegado a ser simplemente consumidores de la gracia, y esto es lo que ha generado una iglesia para cada gusto y preferencia de que los consumidores pueden imaginar.
Me gusta esta expresión dada por un hermano de la congregación:

“Si has andado con nosotros bastante tiempo ya debes tener tus sentimientos lastimados por alguien en la iglesia. Y si has permanecido entonces ya eres la iglesia.”

La gracia en la iglesia crece en los rincones más inverosímiles: entre nuestros defectos, nuestras hipocresías y fracasos. Si todos en la iglesia actuaran de la misma manera ¿qué necesidad tendría ejercer la gracia?
El apóstol Pedro nos llama a usar nuestros dones en el servicio hacia unos y otros. Somos mayordomos de la gracia que hemos recibido por nuestra forma de hablar y actuar hacia los demás en la iglesia.
¿Han pensado alguna vez acerca de la gracia como una mayordomía? Si no, este es un momento adecuado para leer la parábola de los talentos (Mateo 25 y Lucas 19) como una enseñanza acerca de la gracia. El Señor deja algo de gran valor con sus siervos (sustituyendo la gracia en vez del oro de cada talento), y cuando regresa, él mira para ver si hemos utilizado sabiamente su regalo.

No sólo elogia lo bueno en la administración sino extiende una hermosa invitación: “¡Bien! Buen siervo y fiel…”…” Entra en el gozo de tu Señor.”

Cuando crecemos en la gracia de Dios, otorgándola a los demás, es cuando podemos ser felices y echar raíces en la iglesia en que hayamos sido plantados.
A través de la gracia, aumenta la alegría para todos.

Aunque…

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Aunque sea una palabra que pueda sonar cursi…
Aunque ya esté muy desgastada…
Aunque hoy en día se haya devaluado…
Aunque me haga vulnerable…
y Aunque me critiquen…
Así con todo… ¡Te amo!

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