Editor: Esdras Mendoza Rios

Archivo para la Categoría "Reflexiones"

Lo que más odio…

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Personas religiosas

25 actitudes que nos ayudan a identificar a las personas religiosas.

fariseos

1. Su principal misión derribar todo lo que creen que está equivocado.
2. No aceptan una reprensión, sobre  todo los menos “espirituales” que ellos.
3.- Su filosofía: “No escucharé a las personas, solo escucharé a Dios”
4.- Más inclinados a ver lo que está equivocado que lo que es correcto.
5.- Con sentimiento de culpa aplastante. Les impide verse  como Dios las ve.
6.- Llevarán un registro minucioso de su vida espiritual.
7.- Creerán que han sido colocados para corregir a los demás.
8.- Sobrecargan y son intolerantes con las debilidades y errores de los otros.
9.- Se sienten más cerca de Dios que otros.
10.- Alardean de su madurez espiritual y disciplina,  se comparan con otros.
11.- Son la pieza clave de Dios. Dios los incluye a ellos en todos los casos.
12.- Tienen una vida mecánica de oración.
13.- Harán cosas para ser vistos por la gente que para agradar a Dios.
14.- Rechazarán tajantemente el emocionalismo, le tienen pavor.
15.- Por contraparte, usarán la emoción sustituyendo la obra del Espíritu Santo.
16.- Se animan sólo cuando sus ministerios parecen mejor que otros.
17.- Viven más de “glorias” pasadas que de lo que Dios está haciendo ahora.
18.- Desconfían y se oponen a los nuevos moveres que Dios trae a luz.
19.- Rechazarán las manifestaciones espirituales que no entienden.
20.- Sobreactuarán carnalmente en la Iglesia. Atrayendo los reflectores para si.
21.- Acusaran de inmadurez a todos los que no piensen como ellos.
22.- Ven las manifestaciones sobrenaturales como aprobación de Dios.
23.- No se juntarán con los que ellos consideran “imperfectos”.
24.- Les aterra demasiado la idea de ser religiosos.
25.- Dan gloria a cualquier cosa, pero no a la vida y obra  de Jesús.

¿Cuál camino?

Al lado de Él venía un ladrón… viendo cómo marchaba Jesús a su muerte en el Gólgota, y a la multitud que iba detrás de Él, en un primer momento el ladrón se unió a los que se burlaba de Jesús, diciendo: “¡Bah! Tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo, y desciende de la cruz.” – Mateo 27:44; Marcos 15:29, 30.

Pero, por alguna razón, en lo más profundo de este criminal cuyo nombre no sabemos, algo cambió, quizás cuando escuchó orar a Jesús, respirando trabajosamente: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” – Lucas 23:34.

En medio de la ceguera del mundo, la revelación de Dios vino a un criminal colgado en una cruz: Este hombre era realmente el Mesías, el Rey, el Salvador, el Señor. El ladrón fue tocado por Cristo, y sus ojos fueron abiertos. Su última petición estuvo llena de humildad y esperanza, aun cuando osadamente llamó al Hijo de Dios con una familiaridad inesperada. “Jesús”, le dijo, “acuérdate de mí cuando vengas en tu reino” – Mateo 27:42

Mientras que los discípulos de Jesús habían perdido la esperanza, sin entender su misión, este delincuente entendió que el reinado de Jesús no era de este mundo, y que su muerte, de alguna manera, sería parte de su triunfo. Este desvalido pecador, que estuvo tan consciente de su imposibilidad de salvarse a sí mismo, nos mostró el camino a todos: él fue el primero en ser sacado de la oscuridad a la luz gloriosa, por el victorioso Jesús.

¡Que esta semana santa te resplandezca la luz de Cristo!

Y pases de las tinieblas a su luz admirable…

Para ti…Hija de Dios.

 

Tú eres especial independientemente si te lo digo yo o el resto del mundo. Aún si nadie nunca te lo hiciera saber o sentir, sigues siendo especial y nunca dejarás de serlo. No existe nada que pueda opacar las cualidades maravillosas que te distinguen. Y no eres especial por lo mucho o poco que poseas. Tampoco te hace mejor que nadie el que seas físicamente más o menos atractiva que otras personas. No eres más o menos valiosa por el hecho de ser popular y conocida ante un grupo de personas o del mundo entero.

¡Eres especial! No necesitas comprobarle a nadie nada. Dios depositó una luz sobre ti, un fulgor que ilumina a aquellos que dejan que tus rayos reposen sobre ellos. Pero más aún un gran Artista te diseñó de una manera como a ningun otro ser, no te clonaron, sino definitivamente eres única, asi, sin mas nada, simplemente tú, exclusivamente diferente. Tienes gracia porque Dios habita en ti, Él vive en el centro de tu corazón. Tú le proporcionas un gozo único cuando vives plena, libre de todo resentimiento o resignación, eres bien amada y así le gusta al que te diseño que vivas tu vida, no dejando que los demás te definan sino permitiéndote descubrir por ti misma el diseño máximo que Dios hizo en ti. Los juicios críticos son sólo eso, juicios y no lo que tú eres realmente.

Debes aprender que mientras estés en este mundo, encontrarás personas de todo tipo. Algunas te aceptaran y otras no. Muchas vivirán comparándote, mirando a ver en qué lugar tropezarás o caerás. Pero también habrá otras dispuestas a socorrerte y ayudarte a levantar. Pero si aún así, no existiera nadie, y atravesarás alguna vez el desierto, Dios seguirá dándote fuerzas y no desmerecerá tu valor.

No es la cuna donde naciste lo que te hace ser mejor. Tampoco si te desvivieras amando, haciendo el bien y compartiendo, lograrías ser superior a otros. Porque finalmente, cada persona en este mundo tiene su huella, su grandeza, su autenticidad, su valor, su forma de ser especial y llenar el mundo con su presencia.

Así que la próxima ocasión que las dudas quieran irrumpir en tu mente, recuerda el propósito hermoso por el cual Dios te colocó en esta Tierra. Concéntrate, trata de descubrir todo lo hermoso que Dios ha puesto en ti. No dejes que tu vida sea inconstante, parecida a una hoja que lleva el viento por todas partes de la forma que quiere. No permitas que las opiniones de personas que no te conocen ni saben realmente quién eres, marquen el ritmo de tu corazón y hasta de tu propia vida. No seas volátil ante la crítica, ¡conócete! A esto se le llama identidad, identidad que Dios te ha dado como su hija. Porque si vives a la expectativa o espera de lo que otros puedan pensar y decir de ti; no actuarás realmente como quieres o más aún como eres. Porque si actúas dependiendo de los demás, queriéndolos impresionar o complacer y tratando de obviar lo que tú sientes por dentro, no podrás ser feliz. Y lo que es peor aún, irás poco a poco (casi sin percatarte), perdiendo la esencia y el brillo de lo que hoy día te hace única, especial y diferente.
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¡Vive plena! ¡vive feliz! ¡Disfruta la vida!

Hemos olvidado su poder…

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¡Eran fiestas!

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Cuándo la fiesta se cambio a funeral…

 

En muchos pasajes de la Biblia, podemos apreciar que Dios es un Dios alegre y que basa sus relaciones en días de descanso. De hecho establece 7 fiestas anuales. Días de alegrarse, días de compartir, días de perdonar y de dejar ir.

Mientras a otros dioses como “Moloc” se les entregaban los hijos para ser quemados, y a otros a doncellas para ser sacrificadas, donde dolor y muerte era la características de esos pueblos paganos. ¡Dios establece fiestas!

Te imaginas cuando se convocaba a la asamblea, se sabía que iba a ser todo algarabía, tiempo de gozo y regocijo. para muchos eran momentos en que se le restituía la libertad, o sus tierras o sus familias. ¡Hasta la tierra descansaba!

Así nace las primeras congregaciones por causa del Dios y Señor de todo cuanto existe. Muchos años después…surge la iglesia, primero en casas…pero el común denominador era que seguía siendo momentos de alegría y sencillez de corazón. Momento de compartir con los demás, momentos de arreglar cuentas.

Años más tarde, por el 300 D.C. se oficializa el cristianismo como religión oficial del imperio romano y se extiende por Europa. Se construyen hermosas catedrales con hermosos vitrales a colores. Pero Aproximadamente en el 406 D.C. se inicia la ocupación por un pueblo conocido como “Los Barbaros”. Se dedican a asaltar y saquear. Muchas bibliotecas fueron quemadas y muchas obras de arte destruidas. También muchas construcciones medievales fueron dañadas. Estos Barbaros, no tenían ni escuela, ni respeto a nada. Únicamente le temían a lo desconocido, a los “espíritus” al mal procedente del más allá. Sus estandartes eran “trabajados” con conjuros para alejar a dichos “espíritus”.

La iglesia de ese entonces, audazmente, empezó a cambiar las fachadas otrora coloridas de las grandes catedrales, por un gris que invitaba al temor, rodeándola con esculturas de “demonios” conocidos como “gárgolas” que desincentivaban el ataque de los bárbaros y les provocaban pavor y respeto. Los monjes y sacerdotes se inventaron vestimentas de colores oscuros con “capuchas” para que parecieran seres del más allá y así salvar sus vidas, a grupos de monjes se les adiestraba para caminar con pasos muy cortos, dentro de sus hábitos, para que si eran vistos, pareciera como si “flotaran” e infundieran algo de temor. ¿Cómo era la música? también tenía que ser algo que sonara fúnebre y fuerte. Se inventaron los grandes pianos tubulares.

Gracias a este ardid, se lograron “preservar” muchas iglesias de su destrucción a manos de estas hordas invasoras, aparentemente se habían salvado del ataque. “Aparentemente”… ya que sin querer se transmitió a las futuras generaciones este tipo de liturgia basada en el temor. Por eso, muchas congregaciones sin importar la denominación, siguen resguardando una “tradición” de la cual no saben sus orígenes y propósitos.

Así fue como, se pasó de fiesta a liturgias más parecidas a funerales…

Fuimos diseñados para esto…

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Era una barca, una vieja barca…
Era una barca, una hermosa barca…
El que la había construido estaba práctico en las cosas del mar, amaba el mar.

Era una vieja y hermosa barca. Hacía tiempo que estaba amarrada al muelle del puerto. Alguna vez se separaba perezosamente de la orilla para dar un corto paseo por la bahía. La vida a bordo no carecía de un cierto estilo. Se intentaba luchar esforzadamente contra la monotonía. Poco a poco los oficiales se habían ido ataviando con uniformes: negros, blancos, rojos, naranjas… Algunos añadían lentejuelas o condecoraciones. Las relaciones entre oficiales superiores y subalternos estaban reguladas por un rígido ceremonial y serviles ritos y zalamerías.

En suma, la vida a bordo no era realmente muy incómoda.

Todo lo que había que hacer -o que evitar-  estaba recogido en reglamentos muy detallados que se observaban escrupulosamente. Naturalmente, estaban también los marineros. En realidad, no se los veía mucho en cubierta, trabajaban sobre todo en las bodegas o en la sala de máquinas, aun cuando resulta demasiado evidente que la atención y el cuidado de los motores es más bien algo secundario en una barca que no abandona nunca el puerto.

Puesto que el reglamento era más o menos siempre el mismo, el aprovisionamiento idéntico siempre, el chapoteo en el puerto y el clima del país siempre igual… entonces, para tener ocasión de intercambiar ideas de cuando en cuando, se recurría a pintar de nuevo alguna parte de la barca. Y las buenas venerables señoras que el domingo, paseaban por el muelle, seguían repitiendo: “Oye, mira aquella barca, es mi preferida. Ya forma parte del paisaje. Es una barca fiel; no se mueve nunca”.

Un día murió el capitán…

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