Editor: Esdras Mendoza Rios

PEREGRINOSSucot

“Salieron, pues, los hijos de Israel de Ramesés, y acamparon en Sucot Números 33:5

Liberados de la esclavitud por la sangre

Vamos al libro de Números, capítulo 33. Hoy tomaremos a manera de epígrafe o versículo inicial el versículo 5. Números 33:5. : “Salieron, pues, los hijos de Israel de Ramesés, y acamparon en Sucot “.

Esa palabra, salieron, es muy grande, pero la palabra salieron, se debe a la siguiente palabra: pues. Salieron, pues. Habíamos visto primero lo que era Ramesés. Todo lo que significaba Egipto en sentido espiritual; la condición pecaminosa heredada de nuestra carne, el pecador, el pecado, la naturaleza pecaminosa del pecador; porque al decir pecador podría decirse del que comete pecado, pero no es suficiente la palabra, el pecador es más grande, el pecador es la persona sujeta al poder del pecado, porque en él por naturaleza opera la ley del pecado y de la muerte que está en la carne y que hemos heredado de Adán; no hay opción en esto. Ningún hombre es libre de esta condición, excepto el Señor Jesús, que venció al pecado en la carne y fue libre del pecado y vino a librarnos, a sacarnos de ese aspecto. Pero ¿qué veíamos que era Ramesés? la situación en Egipto; no sólo la esclavitud a lo que somos, sino a lo que hemos hecho; también al mundo y el mundo en sus dos sentidos: el mundo visible, o sea el sistema de cosas, y también el príncipe de este mundo y sus principados, lo que en la Biblia se llama la potestad de las tinieblas. El mundo, el pecado, los pecados o la naturaleza pecaminosa, todas esas cosas están incluidas en sentido espiritual debajo de esa palabra Egipto, y en este caso, Egipto está representado aquí por Ramesés, la ciudad en la que estaban obligados a hacer ladrillos los israelitas, y de la cual el Señor con mano poderosa, a través de la pascua, los sacó.

“Salieron, pues”; esto es una obra inmensa del Señor, desde el capítulo 1 de Éxodo hasta el capítulo 12 ahí tenemos todo el proceso de lo que era Ramesés, de lo que fue la mano poderosa de Dios, redimiendo, juzgando a los dioses de Egipto, juzgando a los egipcios y hubiera juzgado también a los israelitas, porque no piensen que los israelitas eran mejores que los egipcios; ellos vivían en Egipto y muchos de ellos tenían los dioses de Egipto, pero el Señor hizo la diferencia por la sangre del Cordero; lo que hizo la diferencia fue la sangre del Cordero. Si los israelitas no se hubieran cubierto con la sangre del Cordero también el juicio de Dios hubiera estado sobre ellos, porque también ellos eran pecadores. La razón por la que los israelitas fueron sacados con mano poderosa fue porque el juicio de Dios cayó en el Cordero con el que ellos se cubrieron. Ellos se cubrieron con la sangre por fuera; eso quiere decir en el sentido jurídico; y también comieron el Cordero y se alimentaron de Él; eso es en el sentido “orgánico”; son dos aspectos por los cuales nosotros somos participantes de Cristo.

Él hizo una obra, incluso antes de que nosotros naciéramos y esa obra es una obra de tipo jurídico; fue una redención de pagar el precio de nuestros pecados ante un tribunal que nos acusaba con un acta de decretos que había en contra de nosotros, con acusaciones y acusador; es decir, con fiscal y con policía; pero Dios nos amó y proveyó a Jesús, proveyó el Cordero y su sangre, la sangre habla. La primera vez que se derramó sangre humana en la tierra fue la de Abel, y ya en esa ocasión Dios le dijo a Caín: la sangre de tu hermano Abel clama a mí desde la tierra; o sea que la sangre clama. Por el derramamiento de sangre, Dios no puede quedarse quieto; por el derramamiento de sangre Dios tiene que hacer justicia. Pero ahora, fíjense, vino el Hijo de Dios que no tenía por qué derramar Su sangre, porque Él no pecó, y derramó Su sangre, y así como la sangre de Abel clamaba por venganza contra Caín, ahora resulta la sangre de Cristo clamando por perdón, por redención, por justificación de nosotros.

Una nueva constitución

Pero no sólo había que estar bajo la sangre; eso es para ser limpios, libres de los pecados. Salir de los pecados es por la sangre; pero no sólo tenemos que salir de los pecados, sino que también tenemos que salir de nosotros mismos; es decir, tenemos que vivir en una nueva constitución, porque al vivir por la constitución heredada de Adán vamos a ser pecadores; entonces ahora necesitamos no sólo ser perdonados de lo que hicimos, sino ser constituidos en nuevas criaturas y alimentarnos con lo celestial, con lo divino y con lo resurrecto; o sea con la carne del Cordero. Por eso en la pascua también había que comer el cordero pascual, y había que comerlo sin dejarlo para mañana; o sea, sin ninguna negligencia, con plena conciencia, y entonces había que comerlo con hierbas amargas; eso representa el arrepentimiento. Uno debe arrepentirse, creer, recibir a Cristo. Eso significaba constituirse ahora en lo que se come. Uno se va constituyendo en aquello que uno come; uno se constituye en aquello de lo que se alimenta.
¿De qué alimentas a tu Espíritu?

Las tiendas de los peregrinos

Ahora salen de ese lugar y se dirigen a una primera etapa, y esa primera etapa se llama SUCOT. La palabra Sucot tiene un significado en el hebreo. La palabra Sucot significa como enramadas, como cabañas, como tiendas, como tabernáculos, y nos recuerda la actitud de peregrinos. Fíjense en una cosa: Sucot quedaba más o menos a unos veinte kilómetros de Ramesés, era donde el Emperador Ramsés II decidió vivir, porque en Egipto hubo capitales en Menfis, en Tebas, según la dinastía; pero los Ramésidas decidieron establecerse allá y ponerle el nombre de Ramesés, el nombre del mismo faraón; y pusieron a los israelitas a edificar Ramesés y a edificar Pitón, que quiere decir serpiente.

¿Recuerdan lo que significa estar haciendo ladrillos para edificar ese sistema?

Sucot quedaba más o menos a unos veinte kilómetros de Ramesés; un poquito hacia el norte. Ellos salieron pasada la media noche. Como a media noche pasó el ángel y ellos salieron a esa hora, felices, contentos y en fiesta, y empezaron a caminar… La primera etapa fue una etapa suave. Sucot, era un lugar donde había unas marismas, como unos lagos donde también había abundancia de peces, de aves, especialmente gansos y pájaros, donde incluso los faraones iban a hacer sus cacerías. Al principio era un lugar muy cómodo, muy agradable, donde valdría la pena estar, y estaba ubicado exactamente en la frontera de Egipto, en la frontera; esto es muy significativo…

Ahora estamos es en ese Sucot de Egipto, el que queda en la frontera de Egipto. Era un lugar donde había agua y provisiones; era un lugar donde se podía descansar, aunque el Señor no los dejó descansar mucho tiempo allí; pero de todas maneras ellos empezaron por Sucot. La primera etapa, la primera noche, salieron de noche, prácticamente para caminar durante toda la madrugada y todo el día, porque caminaron como 600.000 adultos armados, con sus familias; son como de dos millones a dos millones y medio de personas caminando en caravana por veinte kilómetros durante un día entero. Eso significa una caminata. Yo no sé cuántos aquí se han pegado esa caminata de veinte kilómetros, pero cualquiera que haya caminado veinte kilómetros en un día sabe que no es una cosa pequeña. Y salieron nada menos que a esa hora; habrán llegado bastante cansados, pero iban felices, iban contentos, habían iniciado un éxodo, la salida, la partida…

Fíjense en el significado de Sucot: enramadas, tabernáculos, cabañas. Ya desde el principio, Dios colocó a Su pueblo como peregrino. Esa es la primera característica; el pueblo empieza a peregrinar. Cuando el Señor lo saca a uno, lo saca para empezar a andar.

¿Qué puede significar Sucot espiritualmente para nosotros? Primero la condición de peregrinos. Igual le dijo Dios a Abraham cuando aún estaba en su tierra, en su parentela, y Dios le dijo a Abraham: “Deja tu tierra y tu parentela. Deja y ven a la tierra que yo te mostraré;” y dice que “Abraham salió sin saber a dónde iba…”, o sea, salir sin saber a dónde se va, significa salir a confiar en Dios; es decir, Dios comenzaba a enseñarles la fe, y qué manera usó Dios para enseñarles la fe. Primero, estaban arraigados con su vida segura aquí en este mundo; por lo menos en Egipto tenían cebollas, ajos, pepinos, puerros, y algunos querían volver a la esclavitud, porque tenían seguridad, y las carnes de Egipto. El Señor los puso a ser peregrinos, y ser peregrino no es nada fácil.

Disponibles para el Señor

Jesús dijo que el que no renuncia a padre, madre, etc., y le sigue, no puede ser su discípulo; o sea, que al Señor hay que seguirle; seguirle quiere decir ser peregrino, quiere decir empezar a estar disponible para el Señor; ser disponible quiere decir que ya no puedo estar tan arraigado a nada, porque estar arraigado es idolatría. (Donde esté vuestro tesoro ahí estará también vuestro corazón…”) A veces estamos tan aferrados a situaciones, a personas; puede ser el modus vivendi, la manera cómo hemos vivido dependiendo del mundo, que no tenemos la suficiente fe para confiar, y que Dios nos ponga a salir como a Abraham, sin saber a dónde vamos. Claro que Dios sí sabe; nosotros no sabemos a dónde vamos, pero sabemos que Dios sí sabe, Dios sí sabe a dónde nos lleva. Él nos sacó con mano fuerte.

Dios siempre sacó a los patriarcas; los patriarcas siempre fueron personas de tienda, personas de enramadas, personas de tabernáculos, y son caracterizados por el altar y la tienda. Esa fue la vida de los llamados por Dios, los que Dios llamó; los llamó a vivir en tienda y a hacer altares. Hacer altar quiere decir consagrar a Dios las cosas; y vivir en tienda significa no estar arraigados a nada. En cualquier momento que el Señor te lleve, tienes que estar dispuesto. ¡Cuántas cosas dejamos de hacer para Dios debido que estamos atados a las cosas! Las cosas nos tienen atados; amamos las cosas de tal manera que no somos capaces de dejarlas para seguir al Señor. No, si nosotros adoramos las cosas que tenemos, ellas nos atan; entonces hay que comenzar siendo peregrinos, tener un corazón dispuesto a ser desatado, un corazón dispuesto a dejar de ser idólatra para pasar a ser adorador. Para dejar de ser idólatra y ser adorador, hay que aprender a hacer altares y hay que aprender a vivir en tiendas; es decir, a ser peregrinos. Nuestro corazón aquí es de peregrino.

Hay un dicho del Señor Jesús que sobrevivió en la tradición extra-bíblica, que dice: Sed transeúntes; la vida es como aquel que pasa un puente, tiene que pasar el puente pero no puede hacer la casa en el puente. Dice que si uno hace la casa en el puente, no está siendo transeúnte; uno no puede hacer la casa en el puente, pues el puente es para pasar de aquí a allá. Hermanos, realmente nuestra vida es la grandísima oportunidad que tenemos de escoger cuál va a ser nuestra verdadera casa; pero nuestra verdadera casa no es aquí, nuestra verdadera casa es allá. Allá es donde se nos dará lo que es nuestro; esto aquí es solamente para que seamos probados y tomemos al fin la decisión en qué decidimos ocupar nuestra vida, qué fue lo que amamos, qué fue lo que adoramos, a qué estuvimos unidos o atados. Entonces esto es muy importante, entender lo que es la vida de tiendas.

Falsos creyentes entre el pueblo de Dios

Hubo algunas cosas específicas que acontecieron en Sucot; que fueron acontecimientos en Sucot. Cuando tú lees cuidadosamente los capítulos 12 y 13 de Éxodo, por lo menos una parte del 13, allí ustedes van a encontrar algunas frases claves de cosas. Cuando lees el contexto general, descubres qué fue lo que aconteció en Sucot. Podemos mirar por lo menos algunas cosas allí, en 12:37 dice: “Partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños”. El censo está en Números; a algunos les ha parecido exagerado, pero el censo está en Números, y sumando da alrededor de seiscientos y pico de mil, o sea que aquí estos seiscientos es una cifra redondeada, sin contar los niños.

Ahora, fíjense en esta frase siguiente que nos ayuda a entender un poco esta etapa inicial. Aquí en Sucot hay todavía gente que acompaña al pueblo sin haber participado de Cristo. Miren lo que dice el verso 38: “También subió con ellos grande multitud de toda clase de gentes, y ovejas, y muchísimo ganado”. Subieron con ellos a Sucot. ¿Qué significa Sucot? Una primera etapa; somos peregrinos y algunos nos acompañan en las primeras etapas, pero nos acompañan de la boca para afuera. Acompañar las cosas de corazón es una cosa, acompañar las cosas con revelación es una cosa distinta a estar en el ambiente; alguna persona fue atrapada en el ambiente y puede acompañar el ambiente cristiano; puede saberse los cantos, las formas, puede ser hijo o sobrino o nieto de la abuelita que es creyente y la abuelita lo lleva a la escuela dominical, y saber muchas cosas como los creyentes, pero no haber tenido una experiencia personal con Dios. Dios está representando en esas primeras etapas, y mire el verso 38. Éxodo 12:37-38. 37Partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños. 38También (aquí está ese también; son personas que más adelante van a causar problemas en etapas posteriores) subió con ellos grande multitud de toda clase de gentes, y ovejas, y muchísimo ganado”.

Voy a detenerme un poquito aquí antes de entrar en el siguiente punto de Sucot. Primero aparece aquí gente que no es de Dios, pero que está entre el pueblo de Dios; gente que está en las primeras etapas, cuando no se nota quien es y quien no es. Es cuando el Señor dijo la parábola del trigo y la cizaña. Cuando el trigo es tierno, es parecido a la cizaña. Vino el enemigo y sembró cizaña entre el trigo y luego crecieron juntos la cizaña y el trigo; cuando el trigo no ha madurado se parece a la cizaña. Y cuando le dijeron: Señor, ¿no sembraste acaso buena semilla? ¿Cómo es que hay cizaña en el campo? Un enemigo hizo eso. ¿No quieres que arranquemos la cizaña? No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también el trigo; es decir, que al principio, cuando se es nuevo en la caminata, cuando apenas se comienza la peregrinación, no se nota bien quién de verdad nació de nuevo y quién no, y el no nacido de nuevo, apenas está siguiendo una forma cultural, algunos no fueron llevados al Señor, fueron llevados, como dicen muchos hermanos, a la reunión de los hermanos. Venga, lo invito donde unos hermanos muy queridos; allá son muy buenos. Lo llevan, pues, a donde los hermanos o a donde un pastor que predica muy bonito, o allá cantan muy hermoso, pero la persona no fue llevada al Señor.

Todo comienza con la pascua

Nótese que aquí en Sucot fue cuando el Señor les dijo a los israelitas lo de la consagración de los primogénitos, en el capítulo 13 de Éxodo; y hay otra cosa que sucede en Sucot. En Sucot el Señor les dice a los israelitas que celebren ese día. Ellos salieron el día 15 del mes de Abib-Nisan que es el primer mes del año. Aparece tanto en Éxodo 12 como en Números 33. Dice Números 33:3: “De Ramesés salieron en el mes primero, a los quince días del mes primero; el segundo día de la pascua salieron los hijos de Israel con mano poderosa , a vista de todos los Egipcios”. Vemos, pues, que la pascua se celebraba el 14. Vamos a Éxodo 12 y lo comparamos con Números 33. En Éxodo 12, el Señor establece que Abib es el primer mes, y es el mismo mes de Nisan; es el que corresponde a la llamada semana santa, que a veces en el calendario gregoriano, cae en marzo, a veces en abril. El verdadero año nuevo, según Dios, es en la semana santa. El calendario de Dios está aquí en Éxodo 12. Mire lo que dice Dios. Éxodo 12:2 “Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año”.

Entonces miren, hermanos, esto que pasó. Para el Señor todo comienza con la pascua. Este será para vosotros el primer mes, ¿cuál mes? El mes en que se celebra la pascua. ¿Qué es la pascua? El sacrificio del Cordero. Ese el verdadero comienzo del pueblo de Dios; el verdadero comienzo es cuando el Señor murió por nosotros, derramó Su sangre, creímos en El, lo recibimos; ahí recién nacimos de nuevo y ahí recién comenzamos. Ahí es el comienzo de todo lo nuevo, el principio de una vida eterna. Entonces para Dios, el verdadero comienzo es con la pascua.

Entonces fíjense que todo para el Señor comienza con Cristo. Cuando venimos con la sangre de Cristo y recibimos al Cordero, ahí es cuando comienza para nosotros la vida; ese es el verdadero comienzo. Pero, ¿qué pasó en Sucot? ¿Saben qué pasó en Sucot? Primero tengamos en cuenta que ellos salieron el día 15. En la Biblia, el día no comienza a las 12 de la noche, sino cuando se pone el sol; a esa hora se acabó el día y comenzó la tarde y la mañana del día siguiente. En la Biblia: dice la tarde y la mañana. El 14 de Abib, ellos celebraron la pascua, y el 15 salieron, y Dios les dijo: todo 15 del primer mes, ¿por qué? Porque el número 7 es el número sagrado. Primera semana 7, segunda semana 7, son catorce; ahí se celebra la pascua y el 15 del mes comienza la tercera semana; ahí es donde Dios considera que realmente es la celebración de la pascua.

Ellos salieron en la noche, que era la tarde, y viajaron durante el día 14; mataron el cordero a la noche, o sea al llegar el día siguiente, el 15, que empezó a las 6 de la tarde del 14; comenzaron entonces a reunirse a comer el cordero por familia y a la medianoche pasó el ángel por ahí a las 12 de la noche, una o dos de la mañana; estaban los egipcios llorando y diciendo: Váyanse de aquí porque vamos a morir todos, y llévense todo lo que sea necesario.

De allí ellos salieron de madrugada, apurados, llevando todas las cosas; eso fue el 15, entonces –oigan para entender algo de lo que significa Sucot–, el día 15, cuando llegaron a Sucot, el Señor les dijo: Este día lo van a celebrar todos los años, este día va a ser sagrado para vosotros; todos los años van a reunirse con su familia y van a comer el cordero de la pascua con panes ácimos, con hierbas amargas; van a comer la pascua de pie, y cuando su hijo le pregunte ¿qué es este rito que ustedes tienen? ustedes les responderán, nosotros éramos esclavos en Egipto y el Señor nos libró de esta manera. Pero fíjese en un detalle que añadió el Señor. El Señor allí, ustedes lo pueden leer en su casa, lo estoy resumiendo, les dijo que cuando se celebrara la fiesta de la pascua que Él instituía -en Sucot fue que se instituyó para celebrar ese día, porque ese día salieron de Ramesés y llegaron a Sucot-, ¿saben qué dijo el Señor? que ningún extranjero ni forastero podía probar de la pascua y si algún extranjero quería probar tenía que circuncidarse como cualquier israelita y aceptar al Dios de Israel; es decir, tenía que recibir a Cristo en sentido simbólico, y recién ahí recibía la pascua; no sería ya más contado como extranjero, sino como un natural más; ya no habría diferencia. Pero si no se circuncidaba, si no aceptaba el pacto con el Dios de Abraham, que es Cristo, seguiría siendo considerado un extranjero. Porque Dios hizo un pacto con Abraham y ese pacto es que en la simiente de Abraham serían benditas todas las naciones; o sea que ese pacto se refería a Cristo; y la señal del pacto era la circuncisión; es decir, cortar con la carne, cortar con el viejo hombre y comenzar con el nuevo hombre, nacer de nuevo. Ahí sí era considerado parte del pueblo y ya no había diferencia; pero si no se circuncidaba y aceptaba el pacto de Abraham con el Dios de Abraham, entonces no podía participar de la pascua. ¿Dónde dio Dios esa instrucción? Precisamente en Sucot.

De Sucot salieron los israelitas que comieron la pascua; pero hubo gente que salió también que no eran nacidos de nuevo, y fueron las personas que después llegaron a causar problemas; pero que estaban entre ellos como si fueran de ellos, andaban siempre con ellos, pero ellos no podían participar de la pascua; ellos no tenían a Cristo, tenían religión, y en las primeras etapas de la caminata cristiana hay mucha gente que está en esa situación; está merodeando por ahí, viene y visita; por ahí le han hablado de esto y de aquello, pero no han nacido de nuevo. El Señor dice que si es extranjero, no puede participar de lo santo. Pero si acepta el pacto con el Dios de Abraham y en señal del pacto se circuncida, entonces sí puede; es decir, que si acepta la bendición de Dios que es Cristo, ya dejó de ser extranjero y pasa a ser como un natural del pueblo de Dios, pero si no recibe a Cristo, si no recibe la circuncisión como señal del pacto de Dios de Abraham, con Abraham y su pueblo, entonces es considerado forastero y dice que ninguno de ellos podrá comer la pascua.( Esto es disfrutar de los beneficios otorgados por Jesús)

Los problemas de la cizaña

¿Qué caracterizaba esta primera jornada de Sucot? Primero: Para el pueblo de Dios era comenzar el peregrinaje, comenzar a dejar las cosas, comenzar a caminar por fe. Segundo: Entre los que caminaban algunos no habían participado del cordero, ni de la sangre, y salieron porque vieron que salieron los israelitas. Ellos vieron lo que Dios hizo y se fueron con ellos, pues resulta que en esas ciudades egipcias había barrios de los de Asia Menor, barrios de amalecitas, de semitas, había barrios de libios, de sudaneses, de etíopes, que vivían junto con los israelitas y allí tenían su santuario de la diosa Astarté y tal y cual otra. Todo eso lo tenían en Egipto, y cuando salieron los israelitas, mucha gente caminó con ellos; entonces fíjese lo que significa Sucot.

Es un comienzo de peregrinación, pero hay mezcla, hay gente que no es del pueblo hebreo. Por ejemplo, podemos ver en la epístola de San Judas Tadeo la explicación que hace Judas de cosas que dice el mismo San Pedro, pero leámosla primero en Judas, porque a veces si no las leemos en Judas se puede malentender la de San Pedro. Vamos a leer en los últimos versículos desde el 16, donde dice: 16Estos son murmuradores”, o sea, a una persona que no ha nacido de nuevo le es tan fácil murmurar, decir, criticar, porque como no tiene el Espíritu, no es enseñado por dentro, no se da cuenta de lo que hace. Cuando una persona tiene el Espíritu puede fallar pero inmediatamente se da cuenta y tiene que pedir perdón; la otra persona no se da cuenta ni pide perdón, parece que no ha nacido de nuevo, está en la cultura evangélica pero no ha nacido de nuevo, no está en el reino de Dios. Continúa diciendo Judas: 16Estos son murmuradores, querellosos, que andan según sus propios deseos, cuya boca habla cosas infladas, adulando a las personas para sacar provecho, 17pero vosotros (mire la diferencia), amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo; 18los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos”.

¿No era eso lo que decía San Pedro en la segunda carta? Pues fíjate, cuando tú lees sólo a San Pedro diciendo que vendrían falsos maestros que incluso enseñarían herejías de perdición, que estarían en medio de los ágapes de los hermanos, comiendo con los hermanos, pero que andarían también fornicando, adulterando, murmurando…¿Qué sucede entre el pueblo de Dios? ¿Por qué hay personas del pueblo de Dios que con tanta facilidad pecan y sin embargo tienen la cultura evangélica? Aquí lo explica Judas. Dice: 19Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu”.

Esa es la explicación. Si tú lees sólo a Pedro, te preguntarás: ¿Cómo puede haber estas personas que hasta son maestros? Sí, son maestros, pero enseñan herejías de perdición y niegan al Señor, pero lo niegan religiosamente, lo niegan en pleno púlpito. ¿Saben ustedes que hay púlpitos en catedrales con vidrios de colores, con órganos de tubos, donde el predicador está con su cuello volteado, con su toga, donde vive de los diezmos de la organización y enseña que Jesucristo no resucitó, ni que nació de la virgen María, ni que la Biblia es Palabra de Dios? Entonces ¿cómo es eso? Enseñando herejías dentro del ambiente religioso; eso se debe a que tiene una cultura religiosa, occidental, pero no nació de nuevo, no tienen el Espíritu. Entonces la clave está en esto que dice Judas: No tienen el Espíritu.(refiriéndose al Espíritu Santo)

Hermanos, cuando el trigo es nuevo, es decir, cuando acaba apenas de brotar o de salir, pues no se diferencia mucho de la cizaña, y si tu arrancas la cizaña, puedes arrancar el trigo también, porque no se nota la diferencia. A medida que se va caminando, se va caminando y se va caminando, ahí empiezas a ver qué pasó con aquellos que salieron, pero que no habían nacido de nuevo, que no habían comido al Cordero, ni estaban bajo la sangre. Hay personas que no están bajo la sangre, que no tienen a Cristo, que no tienen el Espíritu, pero que están entre los cristianos sin ser ellos cristianos.

Eso sucede en Sucot. No es suficiente estar entre el pueblo cristiano. A veces nosotros podemos pensar que todos los que están presentes están entendiendo todo, y están caminando con el Señor, y no siempre es así. Muchos no están entendiendo bien; muchos están entendiendo naturalmente y tomando las cosas por otro lado; pueden acompañar y hasta pueden enseñar, pero la clave está en haber participado del pacto con Dios, de la alianza con el Dios de Abraham, una verdadera relación personal; estar de verdad bajo la sangre y haber comido del cordero y el haber sido circuncidado; entonces es un israelita verdadero. Ahora, pudo haber sido un egipcio, pudo haber sido un cananeo, pero sí aceptó el pacto de Dios y fue circuncidado, puede comer de la pascua, puede participar y es considerado como del pueblo; es decir, nadie es excluido; ningún pecador por muy perverso que sea es excluido; cualquier persona puede recibir directamente, pero tiene que ser una relación directa y personal con Dios; no es suficiente un acompañamiento cultural. Mucha gente, que no tiene un nuevo nacimiento personal, no tiene una relación personal con el Señor, él y Dios, a través de Cristo; una fe sincera y verdadera con Él. No se trata de excluir a nadie, no; es la persona misma la que no ha venido al Señor, la que no ha recibido al Señor en forma directa y personal.

Los panes sin levadura

Entonces, esta es una lección que hay que aprender en Sucot. En Sucot Dios dijo: Me consagrarás a todo primogénito. ¿Qué fiesta continuaba después de la fiesta de la Pascua? También a la pascua se le llama la fiesta de los ácimos, o sea de los panes sin levadura, es decir, la persona que recibe a Cristo, es una persona que cambia de vida, su alimentación empieza a ser sin levadura.

Por eso Pablo dice a los Corintios: 7Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros. 8Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad”. Los panes sin levadura fue lo que comieron los israelitas en Sucot, porque ellos, dice aquí en Éxodo 12:37-39: 37Partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños. 38También subió con ellos grande multitud de toda clase de gentes, y ovejas, y muchísimo ganado. 39Y cocieron tortas sin levadura de la masa que habían sacado de Egipto, pues no había leudado, porque al echarlos fuera los egipcios, no habían tenido tiempo ni para prepararse comida”.

Ya no están en Egipto, ahora están en Sucot. Esa era la comida en Sucot: Panes sin levadura, ácimos, y por eso fue que cuando el Señor estableció la fiesta de la Pascua, dijo: Después de la fiesta de la Pascua, durante siete días, comerán panes ácimos, porque a ellos cuando salieron de Egipto, el Señor les puso a comer panes ácimos. Eso quiere decir que estamos en el mundo, bajo el pecado, y el Señor nos perdona, nos libera, nos saca, nos hace peregrinos y nos pone a caminar con Dios. Ya desde el principio hay que comer panes sin levadura. Antes en Egipto se comía levadura, pero ahora no.

En el mismo principio, desde la primera etapa, el Señor pide ya santidad de Su pueblo, es ya una separación; todavía ni siquiera se han bautizado porque es apenas en el Mar Rojo que se bautizan, pero ya comieron, ya creyeron; si creyeron, salen y si salen, caminan en dirección a Dios y caminan en santidad, ya desde el principio. Desde el principio panes ácimos, sin levadura. Y cocieron tortas sin levadura de la masa que habían sacado de Egipto, pues no había leudado, porque al echarlos fuera los egipcios, no habían tenido tiempo ni para prepararse comida”. Entonces, ésta fue la primera comida; la primera comida fue el cordero con panes sin levadura y hierbas amargas, eso fue en Ramesés, y en Sucot fue panes sin levadura.

¿Qué sucedió en Sucot? Comenzaron a peregrinar y a caminar con el Señor en santidad, pero había mucha gente que los acompañaba que no era de ellos. Dice San Juan: “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubieran sido de nosotros, hubieran permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros”. Uno ve multitudes, pero ¿cuántos de esas multitudes realmente son de Dios? Cuando se está comenzando el cristianismo, hay muchas conversiones, mucha gente, pero el Señor no se engañaba. ¡Ah, me seguís, porque habéis comido el pan y os saciasteis”, por eso me siguen, porque quieren salud, dinero, amor, etc., pero caminar con el Señor, comer el Cordero, comer panes sin levadura, eso ya no lo quieren hacer.

Ya no había diferencia entre sudanés, entre libios, entre cananeos, egipcios e israelitas; ahora eran el pueblo de Dios. ¿Qué los hacía uno? El Cordero, o sea la identificación con el Dios de Abraham, con la bendición de Abraham, con la simiente de Abraham, con el Cordero, con la sangre del Cordero, con la circuncisión, o sea la identificación con Él en Su muerte y en Su resurrección; entonces por eso Sucot no quedaba en Canaán, quedaba en la frontera, y eso es lo que esa primera etapa representa, apenas el comienzo de la caminata.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” 2ª Corintios 5:17 (RV1960).

“Ahora que estamos unidos a Cristo, somos una nueva creación. Dios ya no tiene en cuenta nuestra antigua manera de vivir, sino que nos ha hecho comenzar una vida nueva.” 2ª Corintios 5:17 (TLA).

Aquí inicia todo…

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