Editor: Esdras Mendoza Rios

Sesión III – Llamando las cosas por su nombre

 Trabajo grupal previo

Dividir los varones de las mujeres; para cada grupo utilizar los gráficos del aparato reproductor masculino y femenino, cubra los nombres y permita que ellos le pongan el nombre a cada miembro.

Puesta en común

Los adolescentes comentarán los sentimientos surgidos en el grupo al poner los nombres de los órganos sexuales, conforme a su vocabulario.

¿Cuál es ahora la impresión que tienen respecto del conocimiento sobre cuestiones sexuales que priva en el grupo?

Desarrollo

La mayoría de las personas, y especialmente los adolescentes, sienten vergüenza de llamar a los órganos sexuales, tanto masculinos como femeninos, con su verdadero nombre. ¿Cuál es el problema? ¿Por qué motivo no nos animamos a hablar de los órganos sexuales correctamente? La respuesta está en el hecho de que a la mayoría, en la etapa de crecimiento, cuando niños, se les va enseñando las partes del cuerpo con sus nombres propios, pero cuando se debe hablar de los genitales se les cambia de nombre. Este cambio de nombres es en realidad una negación disimulada, que luego produce pudor extremo, vergüenza al referirse a los mismos. “Con esta actitud vamos sembrando en los niños y niñas actitudes negativas hacia sus genitales, como una parte del cuerpo de la que no se puede hablar con total libertad”

En este capítulo lo que pretendo es presentar y aclarar algunas cuestiones para un buen conocimiento y aceptación de aspectos relacionados a los órganos sexuales del varón y de la mujer; dándoles a cada uno de ellos el verdadero nombre anatómico, y no el vulgar con el que posiblemente muchos adolescentes los llaman.

A esta altura ya no será necesario decir que los cuerpos de los varones se diferencian de los cuerpos de las mujeres. Dios nos creó así físicamente diferentes. Él nos dio un cuerpo hermoso con el cual podemos expresar nuestro amor hasta en lo más íntimo. Por ello, no deberíamos sentirnos avergonzados por nuestro cuerpo.

Dios hizo al hombre y a la mujer con órganos sexuales distintos para el complemento y el deleite. A ellos nos referiremos a continuación.

Genitales femeninos:

Labios mayores. Ubicados en el exterior de la entrada vaginal, formando la cara externa de la vulva y paralelos a los labios menores, siendo menos sensibles que éstos.

Labios menores. La excitación sexual causa que estos labios se hinchen hasta alcanzar dos o tres veces su tamaño normal, llevando así la excitación hasta el clítoris, al que están conectados.

Clítoris. Es la parte más sensible de los genitales femeninos. En él se encuentra una elevadísima concentración de terminaciones nerviosas que, al ser sensibilizados, juegan un papel fundamental en la sexualidad de la mujer.

Vagina. Conducto compuesto por músculos y membranas que comunica el útero con el exterior. Durante el período de excitación sexual sus paredes se expanden, permitiendo la entrada del pene del varón. Sus paredes están revestidas de una mucosa que produce la lubricación de la misma. La vagina es el órgano primario femenino para el coito, comparable al pene masculino, y diseñado para recibirlo.

Himen. Es una pequeña membrana en la parte de la apertura externa de la vagina, que puede ser relativamente dura. Esta membrana se rompe en la primera relación sexual íntima, produciendo algo de dolor y un poco de sangrado en la mujer. En algunos casos, el himen puede faltar desde el nacimiento, o romperse en alguna actividad física, no significando esto pérdida de la virginidad.

Trompas de Falopio. Conectan el útero con los ovarios. Recogen, transportan y nutren el óvulo y hacen posible su encuentro con los espermatozoides. Aquí se produce el embarazo.

Útero. También llamado “matriz”, lugar en el que el bebé crece durante el embarazo.

Ovarios. Son dos, y tienen la forma de una almendra. Éstos producen hormonas femeninas y desarrollan y maduran los óvulos.

Óvulos. Éstos se producen en forma periódica, según el ciclo menstrual de la mujer. Al entrar en contacto con algún espermatozoide, se produce la fecundación.

Período menstrual. Es alrededor de los doce años aproximadamente cuando las niñas tienen su primera menstruación, llamada “menarca”; lo que abre las puertas a la capacidad de reproducción. A partir de esta primera vez, esto se va a dar en ciclos de unos treinta días hasta la edad de la menopausia. La menstruación en sí dura aproximadamente unos seis días, en los que se despide flujo y algunos coágulos, generalmente acompañados de mucho dolor, al que se denomina dolor menstrual. Muchos mitos giran en torno a este tema; por ello, sería bueno consultar a un ginecólogo sobre los mismos.

Genitales masculinos:

Pene. Principal órgano sexual masculino. Está constituido por un tejido eréctil y diversos tipos de estimulaciones que producen cambios en su tamaño y consistencia. Una de las tantas dudas de los adolescentes es respecto al tamaño normal de este órgano, a lo que podemos responder que el tamaño aproximado en estado erecto es de 12 a 15 cm.  El tamaño para nada influye en la capacidad viril, ya que el órgano femenino que recibe al pene, la vagina, se acomoda al tamaño de éste. Un pene muy grande puede llegar a ser molesto para la mujer en el momento del acto sexual.

Glande. Es la cabeza del pene; la parte de mayor sensibilidad que bajo fricción estimula la eyaculación del esperma y semen.

Prepucio. Se llama así a la piel que cubre el glande del pene. En algunas culturas se quita esta piel por medio de la circuncisión.

Escroto. Es la bolsa que recubre los testículos, que varía de posición (acercando o apartando los testículos del cuerpo) para mantener estable la temperatura óptima de los espermatozoides.

Testículos. Éstos son los órganos encargados de producir, desde la primera adolescencia, hormonas como los andrógenos y los espermatozoides.

Espermatozoides. Son las células reproductoras masculinas, que son expulsadas con el líquido seminal a través del pene. Con mucha rapidez se desplazan a través de la vagina y al tomar contacto con el óvulo, en el período de ovulación de la mujer, se produce la concepción.

Sueños húmedos. Para muchos este acontecimiento puede ser desconcertante, aunque en realidad es un hecho natural que se inicia en la etapa de la adolescencia. Lo que pasó es que se ha producido y almacenado esperma hasta la capacidad máxima, y basta un sueño para que el pene se llene de sangre produciéndose su erección y luego la eyaculación.

Conclusión.

 Fue allí en el Edén, durante el sexto día de la creación, en que Dios hizo al hombre y a la mujer dándonos un cuerpo sexuado, el que no nos debe avergonzar en nada, ya que Él lo hizo bueno y hermoso.

“Pensar que la primera vez que sentimos picazón, nadie tuvo que enseñar a rascarnos, ni siquiera que rascándonos aliviaríamos aquella molestia. De la misma manera, los genitales –masculinos o femeninos- se hacen sentir independientemente de que uno sepa o no qué es aquello; hasta se podría decir que tienen vida y opinión propia. ¿No es preferible que los jóvenes sepan cuáles son las funciones de sus órganos genitales y puedan así controlarlos en lugar de estar dominados por ellos?”

Cómo fijar la enseñanza

A partir de ahora, que conocen los nombres correctos, deben comenzar a utilizarlos, haciéndolo sin vergüenzas. Haga la prueba señalando algún miembro en el gráfico, y espere que sean ellos los que den el nombre correcto.

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