Editor: Esdras Mendoza Rios

“Actos y Actitudes”

Aportación enviada por el Pastor: Ariel Pérez Gutiérrez.

“Tiempo después, Jesús les dijo a la gente y a sus discípulos:
Los fariseos y los maestros de la Ley son los que más conocen la ley de Moisés. Ustedes deben hacer todo lo que ellos digan; pero no hagan lo que ellos hacen, porque enseñan una cosa y hacen otra. (BLS). Mateo 23:1-3

Vamos a analizar la palabra ACTO, como término de función o fiesta. Desde esta  perspectiva un acto es fácil de organizar. Se colocan unas banderas, una plataforma, algunas flores y ya está. Los actos se arman y se desarman, se montan y se desmontan, se preparan y se presentan. Pero las actitudes nacen del corazón. Las actitudes brotan de lo que uno es. Son el reflejo de lo que tenemos dentro. No hay maquillaje, ni disfraz para las actitudes. Somos lo que nuestras actitudes revelan.

Tenemos control sobre un acto, sabemos provocar sentimientos y reacciones. Podemos preparar una bonita conferencia e impresionar a nuestros invitados, pero también podemos echarlo todo a perder con una mala actitud. Con un acto se puede causar una buena imagen de lo que uno es o de lo que uno quiere que los demás piensen. Pero con una actitud se puede herir el corazón de alguien, se puede dañar los sentimientos y se puede además quebrar los vínculos de una relación personal.

¿Por qué nos preocupamos tanto por organizar eventos y actividades de  impacto y no nos preocupamos del impacto de nuestras actitudes?


Si algo va a afectar a la gente no serán los eventos, las actividades o los programas o como he venido diciendo los actos, sino nuestra forma de vida, nuestro proceder…nuestras  actitudes.

Si por alguna razón las personas van a creer el mensaje del evangelio de Jesús, será más que nada por ver y comprobar la manera que este mensaje nos afectó y nos trasformó a nosotros mismos.  Las actitudes de alguna forma, revelan lo que tú piensas de los demás. Aunque con tu boca digas algo distinto.

Tu actitud lo define todo. No alcanza que digas que amas, debes reflejarlo con actitudes coincidentes. No basta con que digas que necesitas a alguien, debes hacerlo sentir valioso. Hay quienes dicen tener valores altos, pero sus actitudes dicen que en realidad tienen valores bajos.  Hay quienes se dicen «hijos de Dios» pero ante diversos problemas tienen
actitudes más bien de «hijos del diablo».

La vieja diferencia entre mis actos y actitudes está entre lo que digo que soy y lo que demuestro. Por ejemplo, hablemos un poquito de los que en nuestros días escuchamos sobre los famosos:

I.- Los actos de fe En los últimos años se ha popularizado la realización de «ACTOS DE FE». He participado en algunos de ellos. Por ejemplo para confesar los pecados de la ciudad, para tomar un lugar para Cristo, para quebrantar maldiciones sobre una nación, etc. Son actos fuertes a nivel espiritual.

Son momentos intensos de oración y clamor. Son actos que influyen en el mundo
espiritual. No obstante en todo ello, he visto y comprobado que nuestras actitudes no son coherentes con nuestros actos. Y con esto no estoy diciendo que no haya habido victoria en el mundo espiritual; Pero debería de haber más victoria, porque toda verdad es paralela, cuando digo esto es que no solo deberíamos ver victoria espiritual sino también debería haber una victoria en el mundo material. Pero a veces no la hay, porque nosotros mismos somos el impedimento.

Quiero ser claro. Si en un ACTO DE FE, declaramos o proclamamos una ciudad para Cristo y luego no vamos a ella a hacer evangelismo por actitudes egoístas, nada va a pasar. Déjeme darle un ejemplo: Si un grupo de pastores o iglesias proclaman un pueblo para Cristo y luego se pelean entre sí o nunca oran juntos, tampoco va a pasar nada. Si yo me
paro en el edificio más alto de mi ciudad y en un ACTO DE FE la consagro para Dios y luego bajo con una actitud egoísta u orgullosa y no me junto con nadie, nada va a pasar. ¿Cómo puedo creer que esa ciudad quedó consagrada para Dios? Entonces debemos entender que:

II.- Lo que puede cambiar a una ciudad o persona no son los actos sino las actitudes.

Los actos de fe son importantes y producen victoria en el mundo espiritual, pero
esa victoria no se hará realidad en el mundo material a menos que hagamos lo que debemos hacer. ¿Qué debemos hacer? Salir y predicar el evangelio por y en todas partes, amando al prójimo o al hermano, perdonar y ser perdonado, ayudar al que necesita ayuda…hacer lo que Jesús hizo mientras vivió en la tierra; porque lo que Jesús hizo, fue que lo que predicaba y predicaba bien lo vivía. Actitudes.

La lucha más tonta de los creyentes hoy y sin sentido, está entre los que creen que los actos de fe traen resultado y los que creen que los actos de fe no traen resultado. Hacemos de las actividades como algo que Jesús dijo. Pero no, Jesús dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente… Y amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:37-39) Y también dijo: “Cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas” (Marcos 11:25-26). Y sobre el perdón dijo en otra ocasión hasta setenta veces siete.

Toda buena actitud canalizada para bien o para mal siempre traerá resultados valga nuevamente repetir esta expresión para bien o para mal. Así que entonces mi querido (a) hermano (a) no debe quedarse de brazos cruzados es lo más inútil que usted puede hacer. Después de un acto de fe, cualesquiera que esta sea sobre una ciudad o sobre una persona, usted debería preguntarle al Señor ¿y ahora qué tengo que hacer para asegurar esta victoria? Bueno déjeme darle este consejo:

III.- Vivir lo que predicamos Oí decir a un pastor de muchos años de ministerio, estas palabras: «Después de tantos años ya no me impresionan los sermones, me impresionan las vidas». También leí estas palabras en un libro de René Padilla, que dice: “El evangelio de Jesús ha dejado de ser creíble, porque las personas que lo predican han dejado de ser creíbles”. Amado hermano, cuando la iglesia primitiva comenzó su dinámica expansión en la sociedad judía del primer siglo, lo que más impactaba a la gente era cómo vivían y se relacionaban los cristianos. Al punto de que por ello, muchos querían integrarse (Hechos 2:46-47).

Los cristianos del siglo veintiuno tenemos que cambiar de mentalidad y pedir los frutos del Espíritu para manifestarlos, no solo dentro de las cuatro paredes del templo sino afuera, en las calles, entre y con la gente. Desarrollar actitudes genuinas, del corazón, que afecten positivamente a una sociedad descreída y decepcionada de todo. No permitas que nadie te robe la bandera de la bondad, la compasión, la justicia, la misericordia y el amor. Por ello Pablo daba este consejo a la iglesia de Filipo: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8).

Levantemos el nombre de Cristo no con actos solamente sino con actitudes también.
Actitudes que sanen, que restauren, que animen, que en definitiva glorifiquen al Dios al que decimos servir. Porque si no, la Biblia dice también que seremos juzgados por nuestras relaciones no por nuestras habilidades. Ante toda esta reflexión de la Escritura permítame concluir, diciéndoles:  

Conclusión  Un amigo suele decir que los creyentes somos la sal de la tierra, una de las cosas que hace la sal en las comidas, además de dar sabor, es dar sed. Así también cuando los creyentes son sal en la tierra, provocan sed en las personas de saber por qué son así. Es una sed de Dios, ellos quiere saber qué tenemos, qué nos hace diferentes. Cuando lo descubren lo quieren también. Porque de una cosa si estoy convencido que si tu y yo cambiamos nuestras actitudes en medio de los actos, cuando lleguemos ante Jesús dirá: “cuando estuve enfermo me visitaste, cuando tuve sed me diste de beber, cuando estuve desnudo me cubriste entra en el reino”. El juzgará no lo que sabemos o lo que dijimos, sino lo que hicimos en favor de los demás.  Por ello y ante ello lo que me resta decir es que vivamos vida que reflejen buenas y extraordinarias actitudes y  no solamente actos.

Hasta Aqui la ENTRADA  si ves algo más abajo ya es publicidad de wordpress.

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Comentarios en: "“Actos y Actitudes”" (2)

  1. ME RECUERDA A LA OFRENDA DE CAIN; SU ADORACIÓN FUE UN ACTO DE TEATRO , EL CUAL MOSTRÓ SU VERDADERO ROSTRO A LA HORA DE MATAR A SU HERMANO.

    QUEDO DE MANIFIESTO LO QUE HABÍA REALMENTE EN SU CORAZÓN . DIOS TODO LO VE ; EL NO PUEDE SER BURLADO.

    ROGUEMOS AL SEÑOR Y UNÁMONOS A EL; PORQUE EL QUE SE UNE AL SEÑOR UN ESPÍRITU ES CON EL.

    Y SOLO ASÍ CAMINAREMOS SEGUROS Y CON PIE FIRME SIENDO TESTIMONIO VIVIENTE DE LO QUE CRISTO HIZO CON NOSOTROS

  2. es por ello que en Genesis 1.26 .efesios 1.4 y romanos 8.29 se manifiesta el proposito por el cual Dios creo al hombre, cuando DIOS habla de imagen se refiere a su caracter y su naturaleza.
    sed vosotros santos y perfectos como vuestro padre que esta en los cielos lo es.

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