Editor: Esdras Mendoza Rios

La iniquidad vs Justicia

LA INIQUIDAD

¿Qué dice Dios de la Iniquidad? Éxodo 20: 5b y 34:6-7

Dios hace una clara diferencia entre INIQUIDAD Y PECADO. Son diferentes y deben ser tratados diferentemente. En la gran mayoría de las iglesias se predica en contra del pecado, se predica que hay que arrepentirse de los pecados, pero muy pocos lugares tratan con la raíz del pecado. La raíz de todo el mal, la raíz que introduce todo pensamiento pecaminoso, es la iniquidad.

Si yo pienso en el pecado, el pecado es solo el fruto, los frutos de la carne como dice la palabra es el pecado visible, externo del hombre. ¿Cuántos saben que el fruto, no es el tronco, ni la raíz?

La palabra dice que manifiestan son las obras de la carne, los frutos de la carne. Es lo que se ve, lo exterior, lo que se prueba. Cuando tratamos con el pecado, solo estamos tratando con la parte externa del asunto, pero la raíz es la iniquidad. Hemos dejado crecer esta raíz y a su vez creció también un árbol, que se hizo grande y que permanentemente está dando frutos, y estos frutos son los frutos de la carne, el pecado. Mientras solo vivamos arrancando el fruto del árbol, el árbol volverá a dar su fruto. La biblia dice que el hacha esta puesta en la raíz para quitar la iniquidad de Israel. Entonces iniquidad y pecado son dos cosas diferentes, así que si dejamos la iniquidad de lado, vamos a estar en constante problemas, ya que la justicia de Dios, nunca deja de juzgar; así como el amor de Dios nunca deja de amar, la justicia de Dios, nunca deja de juzgar. Y la justicia de Dios siempre tratará contra la iniquidad del hombre.

La justicia de Dios es para alinear, para corregir. Donde quiera que este la iniquidad, va estar la justicia de Dios, tratando de enderezar la vida del hombre. Así que si no tratamos con la iniquidad, vamos a estar en un conflicto permanente entre la justicia de Dios y la iniquidad.

Salmos 97:6 “los cielos anunciaron su justicia y todos los pueblos vieron su gloria.”

Justicia y gloria de Dios, siempre estarán juntas. El problema es que muchas veces no sabemos que cuando decimos queremos ver tu gloria, o manifiesta tu gloria, si o si se manifestará primero la justicia de Dios. La gloria de Dios tiene un poder que viene con la justicia y es por eso que no todos podrán estar en pie ante la Gloria de Dios. Todos quieren la gloria de Dios pero no tratamos con lo que va ser quemado y consumido y esto es la iniquidad.

¿Qué es la Iniquidad?

La iniquidad es todo lo que esta torcido o desviado respecto a nuestra voluntad y la voluntad de Dios, iniquidad no necesariamente es un pecado terrible. Iniquidad es simplemente estar desalineado de Dios. Muchas veces se predica en contra de las maldiciones, y cancelan las maldiciones pero yo veo como al cabo del tiempo, esas maldiciones regresan y con mayor intensidad. La maldición no viene sin causa, sino como la golondrina tiene su volar, y está buscando donde posarse y anidar, así también la maldición no viene sin causa.

La maldición es una fuerza espiritual que está buscando adonde adherirse y a eso donde tiene que adherirse se le llama iniquidad.

Qué problema tan grande tenemos hoy en la iglesia, al desconocer el efecto de la iniquidad en la vida de los creyentes y estamos sufriendo terribles consecuencias por causa de la iniquidad. Mientras no desarraiguemos ese árbol, mientras no saquemos, extirpemos hasta la última raíz de iniquidad, esas maldiciones van a seguir viniendo hacia ti. Porque un principio espiritual es que justicia e iniquidad se oponen entre sí. La justicia tiene un poder de atracción, dice la palabra: “buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás será añadido.” Esto significa que la justicia tiene un poder de atracción hacia una persona todas las cosas que pertenecen al reino de Dios, como la bendición, su gracia, su poder, su misericordia, su favor, su salud, su prosperidad, el gozo, etc. etc. etc.

Pero la iniquidad, también tiene un poder de atracción. Son dos fuerzas espirituales que atraen hacia sí mismas cosas de su naturaleza. Así como la justicia atrae hacia una persona, todas las cosas que pertenecen al reino de Dios, así también la iniquidad atraerá todas las cosas que pertenecen al reino de las tinieblas. Esto es enfermedad, esto es miseria, esto es divorcios, esto es problemas tras problemas, maldición tras maldición, etc.

Otra vez Dios hace una diferencia entre iniquidad, rebelión y pecado Jesús no solamente llevó nuestros pecados y maldiciones, sino también nuestras iniquidades. Isaías 53 Pero necesitamos saber, como tratamos con nuestra iniquidad. Como la saco de mi vida. Como la identifico en mi vida y que frutos está dando.

2 Corintios 7:1 dice: “así que, amados, teniendo tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.”

La iglesia por años se ha enfocado a tratar de limpiar la contaminación de la carne, pero nunca pensamos en limpiar la contaminación de nuestro espíritu. Hemos ignorado totalmente la contaminación que viene a posarse y hacer guarida en nuestro espíritu. Y esto es iniquidad.

Veamos lo que dice Malaquías 2:16 “…guardaos pues en vuestro espíritu y no seáis desleales.” Esto está diciendo aquí que la deslealtad matrimonial está afectando al espíritu. Salmos 51:5 dice: “He aquí, en maldad (Iniquidad) he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.”

Quiere decir que a ese espíritu puro y maravilloso de Dios, le es transferido todo ese torrente de iniquidad de los padres, escritos es su código genético, en ese momento  pasa la iniquidad del padre al hijo. (Esto es una Herencia) La iglesia del siglo XX perdió el rumbo, perdió el enfoque y se fue a centrarse en los frutos en vez de la raíz, de ahí que hay famosos retiros para deshacerse del pasado, en rituales místicos mas que cristianos, volcándose a la confianza de los hombres y a sus costumbres ideológicas, pero después de eso sigue abundando el pecado, la mentira y la hipocresía, y a pesar de tantos esfuerzos de las ministraciones de liberación, sanidad interior, encuentros, estos se vuelven nada mas en  un tratamiento superficial tratando con el fruto de la carne que es el pecado y nunca apuntamos a arrancar la iniquidad de raíz.

Sabemos que existe el pecado original, que es la consecuencia de la desobediencia a los lineamientos de Dios dados a Adán y Eva, se le llama original por dos razones: Uno, porque fue el primer pecado del Hombre en contra de una ley conocida de Dios, y Dos, porque a partir de ahí se origino que este pecado pasara de padres a hijos hasta nuestros días; Esto es conformado por la palabra cuando dice: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.” Romanos 5:12, esto hace que el ser humano este inclinado continuamente hacia la maldad(iniquidad) leemos esto en Génesis 6:5 “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” es por eso la necesidad de quitar este pecado original de nuestras vidas y esto se logra únicamente con la llenura y plenitud del Espíritu Santo morando en nuestras vidas.

Pablo dice: “Limpiaos de toda contaminación de espíritu.” Por eso eres un foco de atracción del mundo espiritual y Satanás que tiene derecho legal de enviar sobre tu vida, desgracia, infelicidad, enfermedades, miseria, divorcio, muerte, y todas las cosas que proceden del reino de las tinieblas.

No tendrá por inocente Dios a nadie, sino que visitará la iniquidad de los padres a los hijos hasta la Cuarta generación. Es por eso que tenemos que aprender a como limpiarnos de la iniquidad. Como desarraigar esta tremenda herencia involuntaria que llevamos y que viene persiguiéndonos (nosotros le llamamos pecado original) de generación en generación. Para dar a luz generaciones santificadas puras y que entremos a esos niveles de que con toda confianza pueda acercarme a la gloria de Dios, sin el temor que voy a ser consumido por fuego por causa de mi iniquidad. Si no tratas con la iniquidad.

La iniquidad es la suma de toda maldad. Jeremías 17:1 La iniquidad del espíritu, comienza a darle forma al alma (Corazón esculpido). En iniquidad me formó el pecado. Lo paralelo espiritual comienza a moldear, a afectar en mundo natural que es el alma y el cuerpo. Y uno pregunta ¿Qué pasó con mi hijo? El nació y creció en la iglesia y ahora esta apartado y está en el alcoholismo o en las drogas o la brujería o se hizo homosexual. ¿Qué pasó? Lo que pasó es que nunca se trató con la iniquidad y estaba esa maldad esculpida, impresa en su alma que es la que tarde o temprano toma la decisión y sin saber por qué. Estaba escrito el pecado de sus padres, de sus abuelos, de sus bisabuelos en las tablas de su corazón y el no lo sabía. Solo decíamos hijo arrepiéntete de tus pecados y pide perdón, pero nunca nosotros como padres cortamos la raíz de su iniquidad que viene de generación. Pero el niño va creciendo y hay una estructura espiritual que lo rodea y lo está llevando por caminos inicuos.

La iniquidad va a tener varias consecuencias: Salmos 58:1-2 La tierra está siendo maldita por causa de nuestra iniquidad. Espíritu de homicidio es el odio a otro. Salmos 58:3-5 La iniquidad produce sordera espiritual. Por más hábil sea el predicador no oyen la vos de Dios.

Hay doctrinas y denominaciones que niegan que la existencia y la guía del Espíritu Santo hablando, enseñando corrigiendo a su iglesia. Es por causa de nuestra iniquidad que se tuercen doctrinas. Es más fácil decir que Dios ya no habla que tratar de buscar a fondo cual es el problema y tratar con el para entrar a ese nivel de gloria.

La iniquidad produce ceguera espiritual Juan 14:19 ¿Tú sabes que Dios quiere que le veas? Jesús dijo que nosotros le veremos. No se refiere cuando nos vayamos al cielo. En el cielo dice que todo ojo le verá, toda rodilla se doblará delante de él uno irán a perdición y otros a salvación. Pero aquí en la tierra podemos verle. Ver sus ángeles, ver su obra, ver lo que vio Pedro la visión en el cielo abierto, ver como vio al cordero de pié junto al trono en el cielo abierto.

2 Corintios 3:14 y 17-18 pero si el Espíritu es el Señor en la vida del creyente, tendrá Libertad. Pero no entramos a ese nivel de Gloria por causa de la iniquidad que está formando un velo de tinieblas que no nos deja avanzar como iglesia y entrar en los niveles de gloria que Dios quiere que entremos. La iniquidad es un ancla, la iniquidad son velos, la iniquidad produce sordera espiritual, la iniquidad es la fuente número uno de las enfermedades.

Jesús fue el cordero que se llevó tus pecados, quitó tus rebeliones y arrancó tu iniquidad en esa Cruz.

La Iniquidad es como un manto sucio que nos cubre Salmos 109:14-19 si podríamos ver como se muestra la iniquidad, podríamos ver como un manto negro, retorcido, lleno de velos, enredados, llenos como de telas de arañas, que cubren todo el espíritu del hombre. Es verídico, existe es real. Está matando tu alma, está matando tu cuerpo, está matando tu vida espiritual. Es un ancla, no te permite llegar, es como si estuvieras en un lodo cenagoso. La iniquidad, no tan solo es una manifestación espiritual, sino que va a transferir pensamientos en tu alma y se va a transferir al cuerpo.

Isaías 59:1-el capítulo de la iniquidad por excelencia.

Isaías 59 (La Biblia de las Américas)

1He aquí, no se ha acortado la mano del SEÑOR para salvar; ni se ha endurecido su oído para oír. 2Pero vuestras iniquidades han hecho separación entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados le han hecho esconder su rostro de vosotros para no escucharos. 3Porque vuestras manos están manchadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios hablan mentira, vuestra lengua murmura maldad. 4No hay quien clame con justicia ni quien abogue con honestidad. Confían en la confusión, y hablan falsedades; conciben malicia, y dan a luz iniquidad.5Incuban huevos de áspides y tejen telas de araña; el que come de sus huevos muere, y del que es aplastado sale una víbora. 6Sus telas no servirán de vestidos, ni se cubrirán con sus obras; sus obras son obras de iniquidad, y actos de violencia hay en sus manos. 7Sus pies corren al mal, y se apresuran a derramar sangre inocente; sus pensamientos son pensamientos de iniquidad, desolación y destrucción hay en sus caminos. 8Camino de paz no conocen, y no hay justicia en sus senderos; han torcido a su favor las sendas, cualquiera que ande en ellas no conoce la paz. 9Por tanto el derecho está lejos de nosotros, y no nos alcanza la justicia; esperamos luz, y he aquí tinieblas, claridad, pero andamos en oscuridad. 10Vamos palpando la pared como ciegos, y andamos a tientas como los que no tienen ojos; tropezamos al mediodía como al anochecer, entre los robustos somos como muertos. 11Todos nosotros gruñimos como osos, y gemimos tristemente como palomas; esperamos la justicia, pero no la hay, la salvación, pero está lejos de nosotros. 12Porque se han multiplicado nuestras transgresiones delante de ti, y nuestros pecados testifican contra nosotros; porque nuestras transgresiones están con nosotros, y conocemos nuestras iniquidades: 13transgredir y negar al SEÑOR, apartarse de nuestro Dios, hablar de opresión y rebelión, concebir y proferir en el corazón palabras mentirosas. 14Se ha vuelto atrás el derecho, y la justicia permanece lejos; porque ha tropezado en la plaza la verdad, y la rectitud no puede entrar. 15Sí, falta la verdad, y el que se aparta del mal es hecho presa. Y lo vio el SEÑOR, y desagradó a sus ojos que no hubiera derecho. 16Vio que no había nadie, y se asombró de que no hubiera quien intercediera. Entonces su brazo le trajo salvación, y su justicia le sostuvo. 17Se puso la justicia como coraza, y el yelmo de salvación en su cabeza; como vestidura se puso ropas de venganza, y se envolvió de celo como de un manto. 18Conforme a los hechos, así El pagará: furor para sus adversarios, justo pago para sus enemigos; a las islas dará su pago. 19Y temerán desde el occidente el nombre del SEÑOR y desde el nacimiento del sol su gloria, porque El vendrá como torrente impetuoso, que el viento del SEÑOR impele. 20Y vendrá un Redentor a Sion y a los que en Jacob se aparten de la transgresión–declara el SEÑOR. 21En cuanto a mí–dice el SEÑOR–, este es mi pacto con ellos: Mi Espíritu que está sobre ti, y mis palabras que he puesto en tu boca, no se apartarán de tu boca, ni de la boca de tu descendencia, ni de la boca de la descendencia de tu descendencia–dice el SEÑOR–desde ahora y para siempre.”

¿Que hacemos para tratar con la iniquidad y ser libres de ella?

  • Aceptar el sacrificio de Jesús.- Antes que nada y como ya quedó previamente establecido, tienes que venir con fe a Jesús, aceptar que su sacrificio en la cruz fue para salvarte y confesar tus pecados.(esta es el inicio de tu santificación)
  • Frutos Dignos de Arrepentimiento.- Debes dar evidencia que hay un arrepentimiento genuino en tu ser y no nada más fue una acción para escapar del castigo, esto es a través de consagra tu vida a Jesús, debes bautizarte en agua para testimonio a ti, a Dios y a los demás, que estás de acuerdo con el plan de salvación y que a partir de este momento haces un voto publico de seguimiento de Jesús.(esto es el proceso de la santificación, El Espíritu Santo empieza a guiarte y a conducirte por este nuevo camino)
  • Ser llenos del Espíritu Santo. Luego entrar en el proceso de la llenura con el Espíritu Santo, una cosa es pedir la guianza del Espíritu Santo para todas las áreas de tu vida y otra cosa es que el Espíritu Santo tome el control absoluto de tu ser, suena como perder identidad, pero en cierta forma así tiene que ser, “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mi”.  La iniquidad es producto del pecado original que el hombre recibe como herencia por cada generación que pasa.

En Tito 2:11-15 “12 enseñándonos que, renunciando a la impiedad (iniquidad) y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, 13 aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, 14 quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.”

¿Cómo podemos ser purificados?

Orar para ser llenos del Espíritu Santo de Dios viviendo en obediencia a su palabra, “Santifícalos en tu verdad, tu palabra es verdad”. Y ¿Que es lo que necesita ser purificado?: Nuestro corazón.

Nuestro Hacedor desea de nosotros un corazón limpio, lleno de amor y agradecimiento hacia Él. Proverbios 4: 23, nos dice que “Sobre toda cosa guardada, debemos guardar nuestro corazón, porque de allí mana la vida.” Ahora nos preguntaremos ¿Cómo podemos guardar nuestro corazón?, a continuación presentaré unos enfoques bíblicos que nos ayudarán a cuidar nuestro corazón.

  1. Amemos a Dios con todo nuestro corazón, de toda nuestra alma y con todas nuestras fuerzas (Deuteronomio 6: 5 -6). La expresión amar a Dios con todo nuestro corazón conlleva a tenerlo siempre presente en cada actuar, sea la situación que sea tenemos que tenerlo presente a Él (Colosenses 3:23). Muchas veces sólo consideramos a Dios en los momentos difíciles y en los momentos felices lo dejamos de lado; allí descuidamos el cuidado de nuestro corazón.
  2. Guardemos la Palabra de Dios en nuestro corazón (Salmos: 119: 9 – 11). El guardar la Palabra en nuestro corazón es tenerla presente en nuestro caminar diario, no atesorándola en folletos, ni aprendiendo citas bíblicas de memoria; sino viviéndola, siendo hacedores de ella.
  3. Cuidemos nuestro hablar (Salmos 37: 30 – 31). El hablar sabiamente en el Señor, nos permitirá no darle cabida a nuestro corazón a inclinarse a lo malo.
  4. Alabemos a nuestro Dios (Salmos 108: 1, Efesios 5:19, Colosenses 3:16). El disponer nuestro corazón para alabar a Dios, es una de las acciones necesarias en nuestra vida. Esto debe ser diario y no solamente en los cultos de nuestra congregación.
  5. Mantengamos un corazón sencillo con el pueblo del Señor (Hechos 2:46). Mantenernos en comunión; sin rencillas, ni rencores con nuestros hermanos en Cristo, nos permitirá mantener nuestro corazón limpio y sencillo, sin soberbia ni altivez. Debemos amar a todos nuestros hermanos por igual, sin acepción de personas.
  6. Busquemos a Dios con todo nuestro corazón en oración (Jeremías 29: 12 -13, Salmos 69:32). Orar es algo fundamental en la vida cristiana, es tan necesario como el respirar para que nuestro corazón (órgano interno de nuestro cuerpo) dé latidos. Así mismo un corazón vivo con el fuego del Señor, es un corazón de continua oración a Dios.
  7. No confiemos en nuestras propias fuerzas (Proverbios 3:5). Creer que somos autosuficientes y que nuestra madurez espiritual nos hace estar firme, es un gran error en el cristiano; debemos reconocer que el mantenernos en el camino se debe a la gracia y misericordia de Dios. Debemos apoyarnos en Él y no en nuestra propia prudencia.

La preocupación nuestra debe ser cuidar que nuestro corazón no se incline a lo malo y allí se inicie el camino al pecado, sabiendo que Dios es el que escudriña nuestro corazón y nuestra mente, para dar a cada uno según su caminar.

¿Cómo ser lleno del Espíritu Santo y desarraigar el pecado original de nosotros?

Un verso clave que trata sobre la llenura del Espíritu Santo en nuestra era es Juan 14:16, donde Jesús promete que el Espíritu morará dentro de los creyentes y que Su residencia es permanente. Es importante distinguir entre la morada y la llenura del Espíritu. La morada permanente del Espíritu no selectiva para solo algunos pocos creyentes, sino para todos ellos. Hay un buen número de referencias a este respecto en las Escrituras que apoyan esta conclusión. Primero; es que El Espíritu Santo es un regalo para todos los creyentes en Jesucristo sin excepción, y no existen condiciones para tenerlo, excepto la fe en Jesucristo (Juan 7:37-39). Segundo; el Espíritu Santo es otorgado en la salvación. Efesios 1:13 indica que el Espíritu Santo es dado en el momento de la salvación. Gálatas 3:2 también enfatiza esta misma verdad, diciendo que el sello y la residencia del Espíritu en el creyente, tuvo lugar al momento de creer. Tercero; el Espíritu Santo mora en los creyentes permanentemente. Es Espíritu Santo es dado a los creyentes como un “enganche” del pago, o “garantía” de su futura glorificación en Cristo (2 Corintios 1:22; Efesios 4:30).

Esto es en contraste con la orden de la llenura del Espíritu que encontramos en Efesios 5:18. Debemos estar tan totalmente entregados al Espíritu Santo, que Él pueda poseernos por completo, y en ese sentido, ser llenos. Romanos 8:9 y Efesios 1:13-14 afirman que Él mora dentro de cada creyente, pero también que Él puede ser contristado (Efesios 4:30) y Su actividad dentro de nosotros puede ser apagada (1 Tesalonicenses 5:19). Cuando permitimos que esto suceda, no experimentamos la llenura del Espíritu Santo trabajando y fortaleciendo en y a través de nosotros.

El ser lleno con el Espíritu, implica darle a Él la libertad para ocupar cada parte de nuestra vida, guiándonos y controlándonos. Entonces Su poder puede ser ejercido a través de nosotros, para que lo que hagamos sea un fruto para Dios. La llenura del Espíritu no se aplica solamente a hechos externos; también se aplica a los pensamientos más íntimos y los motivos de nuestros actos. El Salmo 19:14 dice, “Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de Ti, oh, Jehová, roca mía, y redentor mío.”

El pecado que aun reside en nosotros, sólo es quitado cuando somos llenos del Espíritu Santo, esto es, “Amaras al Señor con TODO tu corazón, con TODA tu alma, con TODA tu mente y con TODAS tus fuerzas” no hay lugar para nada más, le damos el trono a Dios; Y la obediencia a Dios es lo que mantiene Su llenura. Aunque nuestra meta debe ser el ser llenos como se nos ordena en Efesios 5:18, no es el orar por ello lo que nos llena del Espíritu Santo, es solo nuestra obediencia a los mandatos de Dios lo que permite la libertad del Espíritu para trabajar dentro de nosotros.

Todo esto ocurre no en un momento (aunque puede iniciar en un momento  especial), ni es tampoco fruto de la manipulación ni del emocionalismo, al contrario trata de estar bien conscientes y decididos a “Entregar nuestros cuerpos en sacrificio Vivo” (o sea esto es ser santo, muertos al pecado, vacios de nosotros mismos y vivo para Dios y llenos del Espíritu Santo de Dios), más bien habla de toda una vida entregada al servicio de Dios, de querer agradar en todo momento a Dios con nuestros actos y pensamientos, habla de una vida donde el amor de Dios es notorio a cada paso que damos y es evidente en cualquier área donde nos movamos.

No es imitar ni aparentar, es simplemente ser, es más fácil vivir en la llenura del Espíritu Santo, que tratar de explicarlo, ya que nuestro lenguaje es limitado para entender, comprender y transmitir en palabras lo que se tiene que experimentar de forma personal.

¿Cómo sé que ya soy lleno del Espíritu Santo?

Dice la misma palabra de Dios “Por sus frutos los conoceréis”, así como el pecado es producto de la iniquidad, así mismo, la Justicia de Dios que llega cuando somos perdonados y permanece mientras estemos en obediencia a la palabra de Dios, produce el fruto del Espíritu Gálatas 5:22; Efesios 5:3-14, ni siquiera tenemos que esforzarnos en producirlos porque esto es obra del Espíritu Santo, de pronto al consagrarte al Señor, te encuentras comprendiendo muchas cosas de la palabra que antes no entendías, y el deseo de trasmitir esta verdad, como lo es el perdón de pecados como consecuencia de la salvación y una vida en santidad como consecuencia a la obediencia a Dios, se hace cada vez mas demandante en ti, quisieras que los demás entendieran y a veces hasta pareciera indignante que muchos vivan sin comprender, pero eso es parte de la evidencia de la llenura del Espíritu Santo en ti., Muchas  personas ven en ti algo diferente que te hace digno de confianza, casos raros de personas que sin conocer te confían cosas de sus vidas esperando de ti algo, eso es la llenura del Espíritu, Dios toca cada día tu ser y te mueve en misericordia a favor de los demás, hay mucho por hacer y parece que a nadie le interesa solo a ti, esto es el amor de Dios que ahora emana de lo más profundo de tu ser.

Dios empieza a moverte y colocarte en situaciones que a veces no entiendes pero obedeces al Señor y Dios y de pronto todo tiene sentido para ti, Ah por eso me paso esto y esto otro, ahora sí “vemos” el mover de Dios, nuestros ojos están abiertos y nuestros oídos atentos. Cada vez mas pareciera que quisieras encerrarte en un monasterio porque pareces que no encajas en muchas actividades en las que tienes que estar inmerso, pero te das cuenta que somos llamados a ser luz y sal de la tierra, esto también es ser lleno del Espíritu Santo.

Te preocupas mas por los demás que por ti mismo, antepones muchas veces el bienestar de otros antes que el tuyo, te ves amando a los que te hacen mal, ¡Ves las maravillas palpables de Dios en ti vida!, sabes reconocer el actuar de tu Dios en tu favor…Esto también es ser lleno del Espíritu Santo.

Hay muchas evidencias más, que hace falta espacio para enumerarlas, y además, varían de persona a persona, ya que cada uno de nosotros nos movemos en áreas y situaciones que nadie más puede estar ahí, entre estas evidencias están:

El predicar valientemente – Lucas 1:15-16; Hechos 4:8; 4:31; 9:17-20; Isaías 61:1
El gozo – Hechos 13:52; Efesios 5:18-19
La unidad – 1 Corintios 3:1-3; Efesios 4:3
La alabanza – Efesios 5:19-20
El crecimiento espiritual – Cuando Dios está al mando de nuestras vidas

Y además…”Porque el mismo Espíritu da testimonio á nuestro espíritu que somos hijos de Dios” Romanos 8:16

Conclusión:

El pecado original, que es la fuente de toda iniquidad y  de toda especie de mal, hace que se prduzca en el ser humano de manera natural los frutos de la carne, ahora bien, esto tiene remedio, para que el pecado sea desarraigado de nuestros corazones necesitamos la experiencia de la llenura del Espíritu Santo, asi la injusticia es reemplazada por la justicia de Dios, y esta se vuelve nuestra norma de vida; El Espíritu Santo que nos es dado desde que aceptamos a Jesús nos guía hacia esta experiencia personal y plena de Amar a Dios con todo lo que somos, y produce en nosotros, también de forma natural,  todos los frutos que agradan a Dios, estos son los frutos del Espíritu y por los cuales Dios recibe toda la gloria y alabanza.

Que cada uno de nosotros pueda considerar nuestro sagrado deber de “ser llenos del Espíritu” todos los días. El ser lleno del Espíritu debe considerarse como la experiencia normal para el cristiano en vez de un privilegio sólo para algunos

Otras citas:

“Apártate del mal y haz el bien, busca la paz y síguela” Salmos 34:14, 1ª Pedro 3:11
“Sin santidad nadie vera al Señor” Hebreos 12:14
“Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado;  como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; 16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.” 1ª Pedro 1:13-16

“Buscad la paz con todos y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”. Hebreos 12:14

“Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”. Efesios 4:17-24

“Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Y Juan aclara en el versículo siguiente: “Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él”. Juan 7: 37

“Sed llenos del Espíritu Santo, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones, dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. Efesios 5:18

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” 2 Corintios 5:17

Acepciones del griego de la palabra Iniquidad:

anomia (ἀνομία, G458) , lit.: carencia de ley (a, negativo; nomos, ley). Se usa de una manera que indica que el significado es sin ley o maldad. Se suele traducir como «iniquidad», que, lit.: significa injusticia. Aparece muy frecuentemente en la LXX, especialmente en los Salmos, donde se encuentra unas 70 veces. Se usa: (a) de iniquidad en general (Mat. 7:23 «maldad», RV, RVR; 13:41: «iniquidad», RV, RVR; 23:28: «iniquidad», RV, RVR; 24:12: «maldad», RV, RVR; Rom. 6:19, dos veces: «iniquidad», RV, RVR; 2 Cor.6:14 «injusticia», RV, RVR; 2 Tes. 2:3, en algunos mss. VHA, BNC: «el hombre de iniquidad»; la RV, RVR, RVR77, VM, siguen los mss. que tienen hamartia: «de pecado»; 2:7: «de iniquidad», RV, RVR; Tito 2:14 «iniquidad», RV, RVR; Heb. 1:9 «maldad», RV, RVR; 1 Juan 3:4, dos veces: «infringe», RVR; RV: «traspasa también la ley»; lit.: «hace lo que es contra la ley»; e «infracción de la ley», RVR; RV: «transgresión de la ley»); (b) en plural, de actos o manifestaciones de revuelta contra la ley (Rom. 4:7; Heb. 10:17; en TR aparece también en 8:12, en lugar de hamartia en los mss. más comúnmente aceptados).
Nota: En la frase «hombre de pecado» (2 Tes. 2:3), el término sugiere la idea de menosprecio por la ley de Dios, por cuanto el anticristo negará la existencia de Dios.

2. adikia (ἀδικία, G93) denota injusticia, lit.: «irrectitud» (a, privativo; dike, derecho), condición de no ser derecho, sea ante Dios, en base de la norma de su santidad y rectitud, o con el hombre, en base de la norma de lo que el hombre sabe que es recto mediante su conciencia. En Luc.16:8 y 18:6, las frases, lit.: son, «el mayordomo de irrectitud» y «el juez de irrectitud», donde el genitivo subjetivo describe el carácter de ellos; en 18:6 el significado es «injusticia», lo mismo que en Rom. 9:14: Por lo general, este término se traduce «injusticia»; pero se traduce «iniquidad» en Hec. 1:18; Rom. 6:13; 2 Tes. 2:10; 2 Tim.2:19:

3. paranomia (παρανομία, G3892) , quebrantamiento de la ley (para, contra; nomos, ley). Denota transgresión, y se traduce «iniquidad» en 2 Ped 2:16 (RV, RVR; VM, RVR77: «transgresión»).

Nota: Para el adjetivo anomos, «que está sin ley», y traducido «inicuo/s» en Mar. 15.28 (TR); Luc. 22:37; Hec. 2:23; 2 Tes. 2:8; 2 Ped 2:8, véase LEY (SIN). Para athesmos en 2 Ped 2:7; 3:17,

Compilado y modificado por: Esdras Mendoza Ríos
Este documento puede ser enriquecido por todos, por favor bájalo a tu computadora, analízalo a la luz de la palabra de Dios, y haz las anotaciones y observaciones pertinentes, luego házmela llegar a mi correo para ir puliendo este artículo y sea de bendición a aquellas sinceras personas que buscan como agradar a Dios.
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Comentarios en: "La iniquidad vs Justicia" (1)

  1. chely mendoza dijo:

    poderosa enseñanza….me edifico mucho y tambien me ministro, gracias por su vida pastor.

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