Editor: Esdras Mendoza Rios

Aunque…

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Aunque sea una palabra que pueda sonar cursi…
Aunque ya esté muy desgastada…
Aunque hoy en día se haya devaluado…
Aunque me haga vulnerable…
y Aunque me critiquen…
Así con todo… ¡Te amo!

Como tú ninguno…

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Resulta que un árbol de duraznos se encontraba en medio de un huerto de árboles de manzanas. Su gran frustración era sentirse diferente, él quería ser como todos los árboles de manzana que lo rodeaban en el gran huerto. Éste lugar era frecuentado por lugareños en busca de manzanas, y cada vez que el árbol de duraznos escuchaba que la gente rondaba cerca para llevarse manzanas, se sentía muy avergonzado de que lo descubrieran.

Incluso en muchas temporadas de frutos su enorme tristeza le había impedido dar duraznos. Pero hubo un día en que un grupo de cosechadores decidió penetrar más adentro en el huerto, en busca de mejores manzanas, y se toparon con este árbol. Él árbol sintiéndose tan desubicado solo esperaba ser discriminado y aun talado. Pero que grande fue su sorpresa cuando la gente que lo descubrió, gritó de alegría y entusiasmo.

Ellos estaban hartos de comer manzanas, y terminaron comiendo todos los duraznos que pudieron, en ese momento se dio cuenta que debía dejar fluir lo mejor que él podría hacer, que era producir duraznos.

Al tiempo, lo trasplantaron a la mejor tierra de la zona, lo cuidaron como a ningún otro árbol, y usaron sus semillas para crear un grandísimo y hermoso nuevo plantío de duraznos, siendo éste el padre de todos y el más admirado.

Así pasa cuando nos queremos copiar a otros, nuestro destino es diferente. Cuando descubrimos aquellas cosas únicas que solo nosotros podríamos hacer, cuando damos rienda suelta a los dones y talentos que están en nuestro interior, a esas cosas que nos apasiona realizar, es cuando podremos hacer la diferencia, siendo originales y destacados.

Cuento popular

Brilla a cada paso

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Caminamos día con día entre multitud de personas.  Pero, ¿qué dejamos a nuestro paso? ¿Luz o sombra?

Podemos advertir la sombra en nuestro corazón cuando dejamos de ser nosotros en un momento oscuro cuando no sabemos como llegamos hasta ahí y que de pensarlo un poco mas nos daría vergüenza reconocer eso que hicimos o dijimos después cuando lo analizamos en un momento de mas calma.

Somos sombra cuando negamos o evitamos el saludo, cuando cerramos el paso en la calle, cuando aceleras tu vehículo cuando alguien amablemente te lo solicita, cuando vemos a una persona y pensamos no vale la pena un gesto amable porque las posibilidades de volver a ver o de necesitar de ellas son nulas.

Somos sombra cuando actuamos bajo dobles intenciones, cuando buscamos sacar ventaja, cuando somos falsos, hablamos de otros mal a sus espaldas, cuando hacemos cosas que ante los ojos y luz de los demás no nos atreveríamos, cuando te importa mas tu éxito que el precio que tienes que pegar a costa de todos, cuando nuestra competencia no es leal, cuando mentimos para hacernos un nombre, cuando pagamos mal por mal, cuando usamos mascaras ante los demás, cuando la necesidad que nos rodea nos hace estar impasibles e indiferentes, cuando no amamos a los niños y no les damos lo que ellos esperan de nosotros, si, una sonrisa franca, espontanea, abierta y natural.

Somos sombra cuando hacemos promesas y no cumplimos o tardamos en hacerlo, o cuando hacemos promesas que no podremos cumplir porque escapan a nuestras posibilidades.

Somos sombra cuando dejamos que los demás abriguen esperanzas infructuosas o cuando nuestras esperanzas nobles sobre los demás no son dadas a conocer.

Somos sombras cuando pudiendo decir te amo, te necesito o te extraño, o pudiendo hacer algo de valor por los demás lo posponemos ya sea por pena o por no darnos cuenta que el momento mas valioso es el que tienes en tus manos.

Tan solo imagina como puedes iluminar las vidas a tu paso cuando eres luz.

Se luz sonriendo y conectándote con los demás, desde un saludo, unas palabras de aliento, para llenar un vacío o un gesto claro de afecto como lo es una palmada, un abrazo o un beso.

Se luz sabiendo que hay suficiente para todos y que unos segundos de cortesía pueden hacer la diferencia.

Se luz cuando inviertes genuinamente tus emociones con cualquier persona a tu lado, donde vayas, donde estés, porque cuando llegue el momento de un balance en tu vida veras que invertiste bien tu tiempo.

Se luz cuando compitas para complementar esfuerzos de los demás y juntos contribuir a hacer un mejor ambiente laboral, familiar y en general de bienestar común.

Se luz cuando sin tomar en cuanta el tamaño de tus promesas las cumples de una en una.

Se luz cuando dejas huellas de tus logros y beneficios en el lugar donde te mueves.

Se luz mientras tus valores se enriquecen e iluminas a otros cuando dices te amo con el corazón y eres congruente con tus hechos cotidianos.

“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” – Mateo 5:16

Todo un año nuevo!!!!!

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“Cuando llegues a la ultima pagina del libro, ciérralo”. – Proverbio Japonés

Eso da a entender que hay que abrir otro libro. Hay que empezar de nuevo. Hay que escribir otra parte de la historia de nuestra vida.

“Este es el principio de un nuevo día. Dios me ha dado este día para hacer de él lo que yo quiera. Lo que haga hoy es importante porque estoy cambiando un día de mi vida por él. Cuando llegue el mañana, este día se habrá ido para siempre, dejando en su lugar aquello que cambie por él. Quiero que sea algo bueno, no malo; algo que tenga éxito, no fracaso; algo que valga la pena por lo que pague por él”.

Y lo mismo se podría decir del “Nuevo Año”, Hay personas que no obstante el año nuevo ha empezado, siguen viviendo en el pasado. No pueden olvidar los fracasos que experimentaron durante ese año, tal vez la pérdida de un ser querido, un divorcio, alguna desgracia familiar, en fin, no faltan circunstancias por las cuales atravesamos el año pasado, que quedaron grabadas en nuestra mente y es difícil olvidarlas, mas no imposible.

 

“Existen dos días de cada semana en los cuales no deberíamos preocuparnos. Dos días que deberían ser libres de cualquier temor y recelo. Uno de esos días es el ayer, con sus errores e inquietudes, sus aflicciones y sus dolores, sus carencias y desaciertos. Ayer ha pasado y para siempre, se encuentra más allá de nuestro control. Todo el dinero del mundo no puede lograr que Ayer regrese. No podemos anular ningún acto que hayamos realizado, borrar una sola palabra expresada o enmendar un solo error irrevocablemente. Ayer ha pasado y para siempre. Déjalo ir.

El otro día por el que no deberíamos preocuparnos es Mañana, con sus posibles adversidades, sus preocupaciones, su enorme promesa y pobre ejecución.

Mañana también esta mas allá de nuestro control inmediato. Mañana, el sol saldrá con esplendor o detrás de nubarrones, pero saldrá. Y hasta que lo haga no vamos a aventurarnos en el Mañana porque aun no ha nacido.

Esto nos deja solo un día: ¡Hoy! Y una persona puede pelear las batallas de solo un día. Ayer y Mañana son preocupaciones inútiles. Por lo tanto, resolvamos la jornada no más que un día a la vez”. – Robert J. Burdette

 

Con cuánta razón Mateo 6:34 dice:

“Así, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal”.

No hay razón para preocuparnos por aquello que no ha sucedido y tal vez ni sucederá. Debemos dar gracias a Dios porque nos permitió vivir un año más. Tuvimos luchas, problemas, enfermedades, fracasos, desalientos, pero pensándolo bien, todo esto es parte de la vida. No podemos imaginarnos una vida en donde todo es color de rosa. Cristo mismo nunca nos prometió un jardín de rosas, por el contrario, El dijo:

“En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” – Juan 16:33.

Así que, debemos estar agradecidos con Dios de que todavía estamos aquí. Muchos no vieron el amanecer del nuevo año. Pero si estamos leyendo este artículo, lo cual quiere decir que estamos vivos y disfrutando de un nuevo día y un año nuevo. ¡Oh Si! Tendremos aflicciones y luchas y todo lo antes mencionado, pero también tenemos la promesa de que Dios estará con nosotros. El ha prometido nunca dejarnos ni desampararnos.

Pero, ¿en qué forma demostramos nuestro agradecimiento a Dios por concedernos un nuevo año? Adorándole. La primera obligación (lo cual es un privilegio también) de los hijos de Dios es adorar a Dios. “El nos hizo y no nosotros a nosotros mismos” dice el salmo 100:3. Y le adoramos por medio de la oración, lo cual es parte de la vida cristiana. Uno no puede pasar días, semanas y meses sin hablar con Dios, nuestro Creador. También le adoramos cuando leemos la Biblia y la estudiamos. Es necesario poder leer la Biblia completa, no solo porciones. Una Biblia que no tenga notas al pie de la página o al margen, tiene aproximadamente 1,000 o 1,200 páginas. Si uno lee tres páginas diarias, en un año se puede leer toda la Biblia. Hay que tomar en cuenta que la Biblia es el alimento espiritual del cristiano. Si no nos alimentamos espiritualmente, viviremos una vida raquítica y enclenque y seremos presa fácil de Satanás. En la Biblia encontramos el pan y el agua de la vida Cristo Jesús. La Biblia es el guía del viajero, en ella encontraremos todo lo que nuestra alma pueda necesitar. No podemos vivir sin ella.

Parte de nuestra adoración a Dios consiste también en asistir a la iglesia. La iglesia es la casa de Dios y el cristiano tiene el apoyo moral y espiritual. Es en la iglesia donde aprendemos que Dios nos ama, y es precisamente allí, en comunidad, donde podemos ejercer nuestro amor. Es en la iglesia donde creceremos en el conocimiento de Dios. Es en la iglesia donde nuestros himnos y oraciones se elevaran hasta el trono de Dios como un olor suave y agradable. Es en la iglesia donde podremos decir como el salmista: “Yo me alegre con los que me decían, a la casa de Jehová iremos” (Salmos 122:1).

Adoramos a Dios también sirviéndole, de acuerdo con los dones y talentos que El nos ha dado. Cada uno de nosotros tenemos un don que Dios nos dio. Hay que usarlo para Su servicio. Es un privilegio poder servir a Dios. Cristo mismo dijo que El vino para servir, no para ser servido. Hay cierta satisfacción cuando uno puede servir a Dios, ya sea directamente, tomando pare en los servicios de adoración, o indirectamente, ayudando al huérfano, al débil, al enfermo, al desamparado. En fin, sirviendo al prójimo, y en eso, hay muchas maneras de cómo servir a Dios.

Para que seas feliz

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Para todos los que visiten este blog en estas fiestas con cariño les comento:

Todo lo que inicia, termina, y puede terminar siguiendo el orden de las leyes naturales fijadas por el Creador de todo y/o puede terminar también cuando el Creador de todo así lo disponga en tu favor. Si quieres terminar bien este año e iniciar el próximo rodeado de la presencia de Dios, entonces este es un buen tiempo para buscarlo y arreglar las cuentas pendientes. Sólo hay una forma eficaz de alcanzar la felicidad y es dejarse alcanzar por el Amor de Dios. Que este año que viene te encuentre caminando en la luz. ¡Dios te bendiga!

¡Nos vemos en 2016!

Ojo con el enojo

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“Y me enojé en gran manera cuando oí su clamor y estas palabras. Entonces lo medité, y reprendí a los nobles y a los oficiales, y les dije: ¿Exigís interés cada uno a vuestros hermanos? Y convoqué contra ellos una gran asamblea”. – Nehemías 5.6-7


 

Una de las situaciones más difíciles de manejar en las relaciones interpersonales es el enojo. Es imposible no enojarse, pero sí es posible saber conducirse frente al enojo. Por eso la Biblia enseña: “Airaos pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo”.
Muchas veces se hace hincapié en tratar las consecuencias negativas que produce el enojo, pero la clave fundamental es cómo actuar frente a este, cuando se presenta en nuestra vida. La Palabra dice que Nehemías se enojó en gran manera, y entonces lo primero que hizo fue meditar. En la NVI dice “me enojé muchísimo. Y después de reflexionar…”. Cuando te enojas, y lo haces en gran manera, debes reflexionar antes de actuar.
No te olvides que entre el enojo y la reacción, debe haber reflexión.
La mayoría de las personas reflexiona después de haber reaccionado, y el actuar de esta forma no evita las consecuencias negativas del daño ya causado. Antes de reaccionar debemos reflexionar sobre tres aspectos:
  • Qué voy a decir: hechos concretos y no opiniones. No personalizar, centrándome en el comportamiento y no en la persona. Ejemplo: “Tu dormitorio está desordenado”, no “Eres un desordenado”.
  • Cómo lo voy a decir: escoger cuidadosamente las palabras que voy a utilizar, la razón no justifica la mala educación. Ejemplo: Nehemías comienza diciendo “os ruego”.
  • Cuándo lo voy a decir: buscar el momento más oportuno para ambas partes, recordando siempre que se reconoce en público y se reprende en privado. Ejemplo: “Hijo, en casa hablamos, no aquí”.

El objetivo debe ser corregir y no atacar, para cambiar una situación y no para librar una batalla interminable. No te olvides de que los ataques siempre van en desmedro de la corrección, porque el que es atacado termina haciendo foco en el ataque que está recibiendo y no en lo que debe corregir.
Yo bendigo tu vida para que, en este tiempo, con sabiduría de Dios, puedas manejar el enojo y este produzca cambios positivos y no situaciones negativas. – Pastor Daniel González.

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Se acaba el 2015, y yo cumpliendo año. Momento de reflexión sobre las bendiciones recibidas este año, pude disfrutar a Dios, Mi familia, Mi iglesia, Mis amigos.

Salmo 103

1 Que todo lo que soy alabe al Señor;
    con todo el corazón alabaré su santo nombre.
Que todo lo que soy alabe al Señor;
    que nunca olvide todas las cosas buenas que hace por mí.
Él perdona todos mis pecados
    y sana todas mis enfermedades.
Me redime de la muerte
    y me corona de amor y tiernas misericordias.
Colma mi vida de cosas buenas;
    ¡mi juventud se renueva como la del águila!

El Señor es compasivo y misericordioso,
    lento para enojarse y está lleno de amor inagotable.
No nos reprenderá todo el tiempo,
    ni seguirá enojado para siempre.
10 No nos castiga por todos nuestros pecados;
    no nos trata con la severidad que merecemos.
11 Pues su amor inagotable hacia los que le temen
    es tan inmenso como la altura de los cielos sobre la tierra.
12 Llevó nuestros pecados tan lejos de nosotros
    como está el oriente del occidente.
13 El Señor es como un padre con sus hijos,
    tierno y compasivo con los que le temen.
14 Pues él sabe lo débiles que somos;
    se acuerda de que somos tan solo polvo.
15 Nuestros días sobre la tierra son como la hierba;
    igual que las flores silvestres, florecemos y morimos.
16 El viento sopla, y desaparecemos
    como si nunca hubiéramos estado aquí.
17 Pero el amor del Señor permanece para siempre
    con los que le temen.
¡Su salvación se extiende a los hijos de los hijos
18     de los que son fieles a su pacto,
    de los que obedecen sus mandamientos!

19 El Señor ha hecho de los cielos su trono,
    desde allí gobierna todo.

20 Alaben al Señor, ustedes los ángeles,
    ustedes los poderosos que llevan a cabo sus planes,
    que están atentos a cada uno de sus mandatos.
21 ¡Sí, alaben al Señor, ejércitos de ángeles
    que le sirven y hacen su voluntad!
22 Alabe al Señor todo lo que él ha creado,
    todo lo que hay en su reino.

Que todo lo que soy, alabe al Señor.

Todo el que quiera evitar la pérdida de su tiempo, debe dedicar un poquito de tiempo a pensar lo qué hará cada día, porque no todo lo importante es urgente, y aquellas cosas urgentes, necesariamente no son importantes, por lo que es necesario tener una clara visión de lo que debemos hacer y por qué lo hacemos. Si establecemos esa escala de prioridades, y ejecutamos las tareas propias para lograr el objetivo, estaremos usando bien nuestro tiempo.

No debemos cargarle al otro día las tareas del anterior, ya que entonces se descompensa el equilibrio natural de ese tiempo y surgen las complicaciones, los errores y los traumas laborales. Una manera de gozar, de aprovechar nuestro tiempo, es estableciendo plazos. Eso nos ayuda a ser concretos, a fijarnos límites y lograr tener un mejor control siempre y cuando atendamos los parámetros de la libertad y flexibilidad que como adultos podemos manejar.

Lo más importante de todo este examen del tiempo, es que tengamos tiempo para ser personas realizadas, profesionales exitosos, pero sobre todo seres humanos felices, de haber disfrutado de esta pasantía que es la vida. En efecto, de qué le vale a un profesional ser brillante, si en otros aspectos es un individuo fracasado. El verdadero éxito está en lograr ser un una persona plena, tanto en el ámbito profesional, personal, familiar como ciudadano, y en estos casos, el tiempo juega un papel fundamental.

Ya no hay más tiempo para perder, usted no puede dejar pasar más el tiempo. no volverá la primavera de ayer, porque lo que el tiempo se llevó, ya no retornará. Nunca más tendrá 15 años, si hoy sus hijos tienen una familia y cuando estaban en su regazo no los disfrutó tampoco lo podrá hacer ahora como debió hacerlo en el pasado.

El tiempo no perdona, no espera, simplemente pasa. Al tiempo le canto, al tiempo le escribo, a ese tiempo que se va, que se escapa inexorablemente llevándose consigo la niñez, la juventud, a los seres queridos que no disfrutamos.

El tiempo es efímero, se lo lleva todo y lo que no pudimos hacer en su momento, se convierte en frustraciones, y las frustraciones traen consigo amarguras, desilusiones y llanto. Disfruta el tiempo que Dios te da en cada día que pasa.

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