Editor: Esdras Mendoza Rios

Si se humillare mi pueblo…

“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanará su tierra” (2 Crónicas 7.14).

 

El contexto es la oración. El templo que había sido construido por Salomón, estaba
siendo inaugurado. Este fue uno de los grandes días de la historia de Israel. Salomón pronunció la oración del templo en 2 Crónicas 6. ¡Dios escuchó y aceptó esa oración!. La respuesta de Dios se encuentra en el capítulo 7. Este es el contexto del texto que estamos estudiando. Léalo… conózcalo. Este texto revela la filosofía bíblica de la oración. En realidad, en 2 Crónicas 7.14 se encierra todo sobre la oración, en sólo un versículo.

Es importante la forma en la adoración y en la oración. Es algo que básicamente se ha abandonado hoy día. La oración tiene forma. Salomón había llamado a los ancianos, y a los sacerdotes de todas las tribus, para que estuvieran presentes en la inauguración del templo. Todo lo necesario estaba en su lugar correspondiente. El día se había declarado santo. La forma tiene el lugar que le corresponde. Dios es un Dios de orden. Israel estaba unido y en paz.

“Si… mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado,..”. La oración es un privilegio único de los hijos de Dios. Puede que haya excepciones en las que Dios escuche a los pecadores (Hechos 10:4) —pero ello no es la regla.’ La oración es para su familia. Esto es algo que a menudo se ignora cuando estudiamos la oración “en el nombre de Jesús”. Dios escucha y responde las oraciones de sus hijos. El texto bajo estudio se da en Jerusalén, en el templo de Dios. La nación se había reunido para adorar a Dios. Este es el
suelo en el que la oración florece.

 “Si se humillare”. Cada paso es crucial en la escuela de la oración. La humildad precede a la oración. El arrepentimiento precede a la oración. El orgullo no puede orar. El texto bajo estudio se centra en la presencia viviente de Dios. En la inauguración del templo, Dios vino a habitar “el lugar santísimo”. ¡Dios! ¡La gloria de Dios! Este es el origen de la oración. El ver a Dios sólo puede ser resultado de la adoración y la oración. La actitud singular de Jesús era la humildad. Los griegos despreciaban la humildad; pensaban que era debilidad. La humildad es dependencia. La humildad es la confesión de impotencia. La humildad es honestidad, es realismo.

“Oraren”. Las personas necesitadas oran. Las personas arrepentidas oran. La oración es el fundamento de la renovación y la reforma. El despertar sólo viene de la oración. “¡Ore primero!”. No huya, ni se esconda, ni culpe a otros, ni niegue, ni se resista, ¡Ore! “No le dé la espalda a la música! “. “Venga limpio ante Dios!”. Dios no quiere que caigamos, pero si nos sucede, ¡él quiere que volvamos! ¡Qué gran Dios!

“Si… buscaren mi rostro”. ¡Esta es una expresión fascinante!. ¡Medite en ella!. No dijo: “Si buscaren mi ley”; ni: “Si regresaren a la iglesia”; ni: “Si fueren fieles por unas semanas”. Lo que dijo fue: “Si… buscaren mi rostro”. Son muchos los que desean que Dios les haga regalos, ¡pero no desean su presencia!. ¡Dios desea ser deseado!. La oración verdadera es nuestra búsqueda de Dios mismo. ¡Lo queremos a él! Practique el venir a la
presencia de Dios en la oración.

“Si… se convirtieren de sus malos caminos”. Los pecadores deben arrepentirse. Deben volverse de sus pecados. Dios no da “gracia barata”, ni licencia para pecar. El pecado es pecado, y los perdidos están condenados.

“Sanaré”. Los pecadores son perdonados; hasta la tierra es sanada. Aun cuando estamos manchados y caídos, Dios quiere que nos volvamos.  Dios nos oye y nos perdona. El texto que estamos estudiando es un gran texto.  Continúe leyendo. Los pecadores serán perdonados; los impenitentes serán condenados. Dios da su advertencia. Las amenazas de Dios son tan reales como sus promesas. Dios cumple todas sus promesas. Los humildes serán bendecidos; los pecaminosos serán condenados. Lo anterior fue lo que Dios le dijo a Salomón  en el templo.

¡Son grandes las cosas que les suceden a los que oran! Cuando los creyentes oran, ¡Dios
hace algo! ¡Orar es invitar, es permitirle a Dios que entre nuevamente a nuestro mundo!. Por toda la eternidad nos vamos a estar preguntando “¿Por qué fue que no oramos más?”. La palabra de Dios hará su obra; la oración hará su obra. La oración es la dimensión más débil de mi ministerio. Todos queremos orar, y orar mejor, sin embargo nuestras más grandes fallas suceden en nuestras oraciones.

Oramos poco, o nada. Cuando oramos, son “oraciones desperdiciadas” las que decimos.
¡Satanás nos estorba! Son muchas las cosas que estorban nuestras oraciones. Debemos
estar conscientes de ello, admitirlo y corregirlo. ¿Qué es lo que estorba nuestro crecimiento en la oración?

Espere la próxima publicación…
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